O no, ya que Sébastien Loeb probablemente, no será humano.

La mala suerte se la jugó a su rival más directo, Mikko Hirvonen, de Ford, haciéndole saltar el capó tras un mal salto. Esto lo obligó a detenerse para que su copiloto lo arrancase, quitándole el precioso tiempo que necesitó Loeb para proclamarse campeón. Hirvonen, además, estaba marcando los mejores tiempos en el Rally de Gran Bretaña.
¿Suerte? La suerte se puede tener en una carrera, pero la temporada es demasiado larga para eso. Así que, un año más, felicidades por tu sexto campeonato, Sébastien. Te admiro por tu habilidad, y por el mismo motivo, te odio.
Lo peor de todo es que el próximo año, los rumores hablan de que Loeb deje los Rallies para entrar en el GP2, preparando su salto a la fórmula 1. Si eso es cierto, el cabrón se va tras un segundo puesto y seis campeonatos, que podrían haber sido muchos más. De todos modos, no creo que se largue: Puede que los Rallies no sean tan populares, glamurosos o lucrativos, pero siempre es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.
Semper fi.
Ukio
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