Breves


martes, 27 de octubre de 2009

Un año más, te odio.

¿Por que se ríen así los jugones? Preguntaba a su compañero Daimiel el tristemente fallecido Andrés Montes. Con estos comentarios nos hablaba de gente como Tracy McGrady, Tim Duncan o el propio e imbatible Michael Jordan. Siempre me han caído mal este tipo de superhumanos, capaces de llegar a un deporte y eclipsarlo. Uno asume que en cualquier clase, en cualquier patio de recreo, siempre está ese chaval supertalentoso que hace cosas impensables con un balón y es el puto amo de su curso. Sin embargo, encontrarte este espectáculo en una competición a nivel internacional te hace perder la fe en la humanidad.

O no, ya que Sébastien Loeb probablemente, no será humano.



La mala suerte se la jugó a su rival más directo, Mikko Hirvonen, de Ford, haciéndole saltar el capó tras un mal salto. Esto lo obligó a detenerse para que su copiloto lo arrancase, quitándole el precioso tiempo que necesitó Loeb para proclamarse campeón. Hirvonen, además, estaba marcando los mejores tiempos en el Rally de Gran Bretaña.



¿Suerte? La suerte se puede tener en una carrera, pero la temporada es demasiado larga para eso. Así que, un año más, felicidades por tu sexto campeonato, Sébastien. Te admiro por tu habilidad, y por el mismo motivo, te odio.


Lo peor de todo es que el próximo año, los rumores hablan de que Loeb deje los Rallies para entrar en el GP2, preparando su salto a la fórmula 1. Si eso es cierto, el cabrón se va tras un segundo puesto y seis campeonatos, que podrían haber sido muchos más. De todos modos, no creo que se largue: Puede que los Rallies no sean tan populares, glamurosos o lucrativos, pero siempre es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.


Semper fi.


Ukio