Breves


lunes, 12 de octubre de 2009

Gente loca con toallas sobre la cabeza.

He visto Ágora, la nueva película de Alejando Amenabar hace cosa de un par de horas (escribí esta entrada ayer, desde un portatil sin internete), y de ella me llevo impresiones varias y muy distintas entre sí. Me gustaría que la hubieseis visto antes de leer esta crítica para confrontar mi opinión con la vuestra, pero si no, leed lo que os dé la gana, que para eso está el blog.

Al tema y sin rodeos: Tenemos dos películas en una. Por un lado está la película cultural acerca de cómo una persona culta, mujer por mera casualidad (que por mucho que muchos quieran dar importancia a ese detalle, es algo meramente circunstancial. Ya rajaré más sobre esto, por joder a la Aido y su ejército de bienpensantes, aunque nunca vaya a saber que existo).
La otra película es una obra política, acerca de los fanatismos, de la religión y del gobierno. De la manipulación de las masas, de la violencia como arma política y el desprecio a los diferentes.
La parte cultural es importante en sí. Es el debate acerca de por qué el universo es como es y funciona de tal modo (desde un punto de vista físico), por gente que quiere ir más allá de las verdades ciegas del mitos y buscar el logos. Es gente que parte de la traba de intentar asociar al universo a la perfección del círculo, de la duda entre el heliocentrismo y el geocentrismo, y sus cuestiones asociadas como la propia gravedad terrestre.



Son cosas que en el siglo XXI tenemos muy vistas, pero hay que tener en cuenta una cosa, que os explicaré con un ejemplo: Cuando yo era pequeño, los laberintos de las páginas de pasatiempos, los hacía empezando por el final, y yendo hacia la entrada. No había esos recodos y era más fácil. Trampa, sí, ¿y qué? Lo que quiero decir, es que nuestro conocimiento de esas cuestiones es el mismo: Vemos el laberinto desde un plano aéreo y empezando desde el final, gracias a que otros hombres y mujeres lo recorrieron antes y trazaron un mapa.

La parte política, sin embargo, es propagandística y muchas veces gratuíta, y ahí es donde entramos en la crítica de la obra y los personajes. Para los que venís a este blog buscando verme blasfemar, sabed que ha llegado vuestro momento.


El personaje de Hipatía es una angsty sue de cojones. Para el que no sepa lo que es, es un tipo de mary sue, personaje mimado por el autor e introducción suya en la historia, que acumula virtudes, manipula la trama y en general, se hace odiar. Más info en la wikipedia, como siempre. Una angsty sue, en concreto, es una variante de la mary sue en la que esta es la víctima perpetua, buscando la simpatía del espectador con un “oh, que malos todos, cuanto sufro”. Para mayor victimismo, que los malos lo sean sin motivo aparente o por motivos amorales, para acabar de pintar la peli de blanco y negro.


Orestes, otro de los personajes importantes, es un pelele de cojones. Especialmente decepcionante a partir de la segunda mitad de la película. Reglas de la mary sue: Nadie brilla más que ella.


Otro personaje teóricamente importante, Sinesio, es un alumno cristiano de las clases de Hipatía, es un segundón manipulador que bajo una fachada de santurronería, es igual de cabrón, y si pretende no serlo es un inútil, ya que no hace prácticamente nada.


Davo, el esclavo enamorado de la mary sue, es el factor humano. Es meter un personaje que no pinta nada a la Historia con mayúsculas, pero sí hace alguna que otra cosa en la película. Clásico personaje-licencia que se toma el autor a veces, por esto del factor humano, historias próximas y demás mierdas. Un mamón, un pringao y un idiota, hasta el punto de que solo se puede ser tan idiota tanto tiempo por “exigencias del guión”.

¿Los malos? (Que Amenabar diga lo que le dé la gana: Esta peli tiene buenos y malos claramente marcados) Cirilo, el obispo Cristiano, con el que darán una patada en los huevos a la iglesia católica, o el monje parabolario al que da protagonismo, Amonio, cabrones fanáticos porque sí, los jodidos monje.


Aún así, nuestros villanos son muy distintos. Cirilo es distante. De él solo sabes sus guarradas como obispo y su forma de manipular y putear las cosas por joder, sin embargo no lo ves próximo, como un humano normal. Solo te lo muestran como personaje político.


Por otra parte, el pequeño cabrón fanático de Amonio, es un instrumento, y a la vez un líder. Sigue fanáticamente los dictados de la iglesia, o mejor dicho, de Cirilo, pero tiene una influencia inmensa entre el grupo de los monjes parabolarios berserker. El zelote que encabeza la carga por la gloria de otros, aunque no aquellos que él cree.

La película en sí debería acabarse con la pérdida de la segunda biblioteca de Alejandría. El resto es mito, creado por Amenabar y carente de fundamento, como confesarán al final de la película. Esa parte, esa destrucción sin sentido de la cultura y la lucha por el entendimiento a manos del fanatismo de masas manipuladas y, digámoslo claramente, estúpidas, refleja la entrada en la edad media: El oscurantismo, la incultura, el fanatismo y la fe ciega sustituyendo a la curiosidad, al valor de cuestionar lo que se da por válido sin aportar pruebas, o al impulso del hombre para ser libre de decir lo contrario o pensar otra cosa.
El resto de la película es el dramón de “Oh, cuanto sufre la Angsty sue”.

Amenabar, en la página oficial raja sobre los personajes, de forma demasiado benévola y sentimental. Especialmente de algunos como Cirilo, que dice que no lo pinta de bueno ni de malo, o de Orestes, que lo pinta como alguien carismático y con dotes de liderazgo. Quizás lo habrían podido ser, pero la mary sue no lo quiso. Leo esas opiniones, y casi parece que hablemos de dos películas distintas. Si la véis, veréis que casi no hablo de Teón, el padre de Hipatía, pero la verdad... Es tan secundario... Tan jodidamente secundario que ni siquiera muestran la escena en la que las heridas que sufre durante las hostias en la biblioteca se cobran su vida. (Spoiler, ¿y qué? ¿No dije que era mejor que hubieses visto ya la peli?)


Y ahora vamos a hablar de política, porque la película no está solo en la obra, sino en el momento de su estreno, sus circunstancias y su entorno. Si queréis un ejemplo, tenéis la genial obra “El planeta de los simios” (la buena, con Charlton Heston), crítica al racismo y a la creciente tensión bélica.
Si desviamos la vista de la pantalla, ¿qué tenemos? Tenemos a un afamado director de cine, abiertamente homosexual, dando por culo a una institución religiosa que está en uno de sus mayores momentos de cerrazón retrógrada, oponiéndose a avances tanto sociales como científicos, en base a prejuicios, manipulación social a muchos niveles y una idea pervertida de conceptos como la compasión, la hermandad o la libertad.
Y va a haber hostias, o eso espero. Lo espero y lo deseo.
La crítica es tan jodidamente brutal… Los cristianos atacan abiertamente, de forma física y despectiva a otros dioses y a sus seguidores, lanzando frutas y hortalizas contra sus estatuas, rompiendo, atacando y quemando. Cuando los paganos se han marchado o convertido, atacan a los judíos, iniciando ellos las hostilidades y siendo crueles, brutales y muy poco “cristianos” (en uno de estos momentos, con muchos judíos muertos alrededor, nuestro amigo Davo se pregunta si están haciendo mal, ya que el propio Jesús perdonó a los judíos en la cruz. Ah, the human factor!). Pinta a Cirilo como un hijo de puta en la máxima potencia, incitando a la agresión a sus fanáticos (todos ellos chungos, sucios y sidosos, en comparación con los bonitos y elegantes estudiantes del Ágora), y lo remata al final de la película, cuando aparece un texto explicando el contexto de la época y te cuenta que Cirilo actualmente está reconocido como doctor y santo por la iglesia católica, (“el muy hijoputa…”, habrá pensado más de uno al ver la película).

La historia la escriben los vencedores, y en un comic de Warren Ellis aprendí que para vencer simplemente tienes que estar mucho más dispuesto que el otro a joderlo. Tienes que demostrarle que irás mucho más lejos que él con tal de ganar. En la película estos dos mensajes son uno.

¿Verla o no? Tampoco es para ir corriendo al cine, pero si se puede alquilar, ver cuando la echen en la tele, o como os dé la gana. No os digo que no la veáis, pero del taserazo no se libra.
Más cuestiones secundarias: Mucho actor jovencito, guapete y desconocido. ¿Cuantos se habrán ganado el papel en un “casting privado”?

Semper fi, bastardos. Sed críticos. Incluso conmigo, ya que soy alguien que os dice lo que tenéis que hacer.

Ukio

5 comentarios:

El de la novena fila dijo...

Plas, plas, plas.

Ni más ni menos. Deberías publicar eso en alguna web como filmaffinity y "difundir la palabra" jeje

Valent dijo...

Sin duda lo unico bueno de la pelicula es la critica que hace de los fanantismos y a la manipulación.

Pero el resto de la pelicula, deja que desear(creo que ya te hable sobre cierta clase de astronomia en tiempo real que duraba una hora y fue suprimida)

Ukio sensei dijo...

Gracias por los aplausos. La verdad es que nunca me planteé participar en cosas así, pero como mercenario que soy, espero empezar a difundir la palabra por ahí en cuanto me dé a conocer.

Valent, la peli es entretenida, pero la verdad, viendo su segunda mitad, esa clase de astronomía casi me llega a parecer necesaria para reforzar la primera parte.

Anónimo dijo...

No tienes ni puta idea Ukio. Bueno este comentario viene más por la descripción de Watchmen que por la de esta película, pero no me apetece andar buscándola, así que te repetiré aquí mismo que no tienes ni puta idea de cine ni de cómo escribir una crítica en condiciones.

Recurrir a los estereotipos de los fanfic es, cuanto menos, poco adecuado.
Insultar a los personajes, tentador, pero igualmente penalizable.
No recrearse en las virtudes y realizar el sacro diccionario de palabrotas de la RAE con respecto a los defectos, horrible.

Mal mal mal. El pelo no te deja pensar con claridad.
Ponte tú a hacer una peli, ya veremos cómo te sale.


Me pediste un comentario, la verdad hace días que ando leyendo tu blog pero es mucho material, así que hasta hoy no se me ocurrió qué ponerte. Y ahora leyendo tus injurias se me encendió la bombona ( ¿Era una bombona, no? )
Como siempre, fiel a mi estilo.


Un chu, Cromwell.

Ukio sensei dijo...

Tu crees? Me importa más bien poco. Watchmen no hace honor al comic, y desde esa comparación parto. Si vas a llevar al cine una obra legendaria, debes hacer una peli legendaria o no te lo perdonarán.

Estereotipos de los fanfic? Que... gratuíto. En cuanto a esos personajes, si me vas a decir que ese Rorschach no han sido suavizados, aflojados y empeorados... Que esa sobreactuación final del buho, o lo peor de todo: Ese Ozymandias bidimensional...

Nah...

Lee. Luego hablamos.


Y sí. En tu línea, trollwell