Breves


jueves, 15 de julio de 2010

Ortigueira 2010

Este fin de semana fue el clásico festival folk celebrado en el pueblo de Ortigueira.



Ha sido de mis favoritos desde la primera vez que fui, hace ya 6 años (paradojicamente, también cumplí este fin de semana 6 años con la novia...).
Y ahí fuimos, como es de rigor. Siempre os lo recomiendo y siempre cuento con encontrarme gente conocida por ahí, y en eso este año no fue distinto.
¿Qué ofrece el festival? Bueno, pues iremos a ello.

Lo primero es el campamento:



El campamento es, para empezar, gratis. Bus gratis desde el jueves por la tarde, con el que llegas a un campamento gratis en medio del monte, bien surtido de servicios: Baños públicos (que limpian varias veces al día, aunque sea a manguerazos), duchas, chiringuitos y tres carpas con distintos tipos de música: Dance, Rock y Pop.
Esto ha dado pie a un especimen típico del festival conocido como el "tonto-carpa-dance", que va a meterse de todo y pasar la noche a ritmo de chunda-chunda.
Eso no significa que los demás no vayamos a meternos de todo, sino que disfrutamos muchos otros aspectos del festival, como pueden ser, por ejemplo, la playa.



La playa, de arena fina y suave y mar fresco pero agradable y con olas, es un lugar cojonudo al que no falta vida ni de noche ni de día. Allí podréis daros un baño, un remojón, hacer el bestia, jugar al futbol... Yo este año resolví cuajanudamente con un balón de futbol yanki comprado en los chinos por 3€ al que, como bien dejó claro la cobaya humana B-29383 (también conocida por ser mi hermano), no es buena idea darle patadas para hacer un saque.
Sin embargo, el sol se pone, y vamos al tercer aspecto: El pueblo.



El pueblo se engalana y se llena de fiesta hasta arriba. La gente sale a la calle, y al ritmo de música en cada esquina, la fiesta se contagia. Hay miles de puestos vendiendo artesanía de muchos tipos y bandas de gaitas o percusión paseando por las calles, rodeadas de gente que se queda con ellas a bailar. Se decreta el estado de fiesta en un pueblo realmente bonito (y enriquecido por este festival, se nota que hay pelas). A eso he de añadir que según fuentes de la guardia civil, Ortigueira es el festival más pacífico que vigilan, especialmente teniendo en cuenta la cantidad de gente que participa.
¿Y que más pasa en el pueblo? Como no: Los conciertos.



Muchos de los grandes grupos de Folk del mundo han tocado aquí, como The Chieftains. Los músicos vienen de todo el mundo, invitados a tocar por el ayuntamiento. No suelen faltar los clásicos del Folk Galego, como Carlos Nuñez, Budiño, Susana Seivane, Cristina Pato o Mercedes Peón. No vienen todos cada año, pero uno o dos suelen aparecer siempre.
Este año, por ejemplo, vinieron los Celtas Cortos, y por cierto, dieron un conciertazo. No es rock, ni metal, ni maldad ni destrucción, pero indudablemente son músicos cojonudos, en un ambiente totalmente fiestero y amistoso.

¿Necesitas más? ¡Es gratis! Campamento, autobuses entre campamento y pueblo, conciertos... Aquí solo vas a pagar por lo que consumas. Y hablando de consumir, la guardia civil podría triunfar a la hora de pillar a gente con drogas, pero ¡que cojones! ¡Se portan! No la líes, se discreto y respeta a los demás y serás feliz.


Así que ya sabéis. Si os ha molado el post y el festival, cada año, la segunda semana de Julio, tenéis un destino.

Semper fi.


Ukio

PD: Siii... Ya hablaré del mundial en el siguiente poooost.

3 comentarios:

Paul Allen dijo...

Menuda brasa os di la última nocheeeeergh.
Pero sí, mostrencos. Es un festival para toda la familia. Alejaos de las carpas y los estupefacientes de diseño si no queréis tener una resaca extrañísima y bajad al pueblo, que siempre os pueden sorprender con conciertos improvisados en plena calle, u os pueden asaltar pintorescos personajes que siempre tienen una anécdota que compartir. Ah, sí: Nada de acercarse a gente tambaleante sin el calzado adecuado.

Ukio sensei dijo...

Si es que... Fardar de chanclas en un lugar donde ha de haber unos 100.000 pieses ebrios... Fail.

Valent dijo...

Para brasa la que le di a usted, caballero.

Un cariñoso abrazo desde aqui.