Breves


viernes, 18 de junio de 2010

Felicidades a los campeones

No se si algunos lo sabréis, pero mi deporte favorito es el baloncesto. Al menos, en el tipo de deportes que no implican un coche. Disfruto jugando y disfruto con la victoria de mis equipos, y esta vez, tocó doblete.



He sido del Tau (este año llamado con el feo apelativo de "Caja Laboral") desde mis primeros años de adolescencia, cuando perdí el interés en el Madrid con la marcha de Arvidas Sabonis a la NBA y la de Joe Arlaukas, así que, deportivista como soy, no podía ser en basket merengue ni culé. Al final, me hice del Tau al flipar con Brown, uno de sus jugadores, que reventaba jugadas haciéndolo parecer fácil.
Me jodió muchísimo esa derrota de hace años por una mierda de canasta de esa momia llamada Alberto Herreros, que no hizo nada en todo el play off, pero despertó en el último partido para joder la marrana con un solo tiro.
Ahora nos hemos resarcido: El Madrid en semis y aplastamos a un barça aparentemente imparable en una final perfecta de tres a cero. Lo único que me jode es haberlo logrado con Dusko Ivanovic en el banquillo, que más que caerme mal, me da asco.
Pero bueno, ahí queda, ¡en toda la frente de los que decían que sin Scola no nos íbamos a comer nada!


La segunda parte de la victoria ha sido el reñidísimo séptimo partido de la final de la NBA: Lakers vs Celtics en el Staples Center de Los Ángeles. Nunca fui de los Lakers, sino que siempre me cayeron mejor equipos como los Jazz (siempre Stockton) o los Suns (Nash...), pero claro... Está Pau.



Y claro... Entre que al chaval le debemos parte de los gustazos que nos ha dado ver a la selección (Ese MVP de Japón... Lástima que no vaya a repetirse este año), y que en la final hasta los negros más posers defienden por la cuenta que les trae... Pues se le apoya.
El partido fue brutal. En el tercer cuarto, doce abajo, con Pau comiendo faltas por todos lados y fallándolo todo. De repente, mete los dos tiros y el equipo se levanta. Nos vamos al descanso a apenas tres o cuatro puntos de diferencia y entonces es cuando en el último cuarto, Kobe brilla como solo él sabe. Pierce bloqueado en defensa, pero haciendo daño siempre que podía, y a cinco minutos del final, la remontada angelina se consuma. Quedando minuto y medio, a tres puntos de diferencia (Pierce de nuevo), nos encontramos con que Ron Artest, jugador principalmente defensivo, la enchufa de tres y ni él se lo cree. Turno de los Celtics y ahora es Rajon Rondo, que tira como el culo, quien cuela el triple...

Un partido genial para vaciar un geriátrico y colapsar urgencias. En cualquier caso, felicidades a los campeones, tanto en casa como en la distancia.

Semper fi.


Ukio

PD: ¡Jodeos, culés!