Breves


martes, 8 de junio de 2010

Perturbado, salvaje e inolvidable

Una vez más rendimos tributo a un bastardo en toda regla. Un hombre maníaco y brillante con el que no iban los convencionalismos ni las reglas de la gente normal. Un cura le dijo "hasta que la muerte os separe" y al noveno día volvía a ser soltero.
Su vida, más que caminarla, la nadó en un mar de alcohol y drogas, en un frenético ejercicio de salvajismo y autodestrucción, que nos ha dado a uno de los mejores actores que se han visto.

El tributo de hoy no es para otro que para el recientemente fallecido Dennis Hopper.



Un actor soberbio, capaz de transmitir una intensidad brutal a sus personajes, pero a la vez difícil, alcohólico y problemático. Un terrorífico toxicómano, responsable de algunas películas que son auténticos despropósitos, como cierto western rodado en Perú, que no fue sino un despropósito de tequila, maría y farlopa, o la enormemente infumable Super Mario Bros.


Sin embargo, Hopper muchas otras veces ha aparecido con personajes sorprendentes y extraños, como el fotógrafo adorador del Coronel Kurtz en Apocalypse Now, que podemos ver ahí arriba, o el violento villano de Blue Velvet, con la dirección de David Lynch.



No hace falta tener una peli genial para ser un villano de altura, pero a Hopper ahí lo hemos visto, siendo el malo en miles de blockbusters, como Waterworld o Speed y manteniendo el tipo entre un montón de gente que no dio tanto la talla.
Sin embargo, tampoco es necesario irnos al actor grande y consagrado para citar sus papeles más memorables, sino que podemos verlo, compartiendo pantalla con dos que entonces y ahora son colosos reconocidos, como Rock Hudson o el legendario James Dean, en Gigante. En Rebelde sin causa también aparecía con un papel menor.

Sin embargo, todo actor tiene un papel. Una obra que marca un antes y un después, y para este hombre, esa, sin duda, llegó en el simbólico año que fue 1969: Ese año, el hombre pisó la luna y el mundo vivió el mayor macrofestival nunca visto, en Woodstock. Ese año, las pantallas vieron como dos hombres perseguían un sueño de libertad en sendas motos repletas de ansias y cocaína, cruzando un país que, temeroso de estos visionarios, los devoraba, mutilando así su propio futuro. Dos rebeldes icónicos, personificados en Hopper y Peter Fonda, dieron al cine una de las mejores imágenes de su historia: Son cowboys del siglo XX, son forajidos, son maleantes, y son libres.
Dennis Hopper dirigió Easy Rider. Obra emblemática del cine donde las haya, cuya banda sonora merece también una mención especial.




Dennis fue un actorazo, un borracho, un vividor, y como bien admiramos en este blog, un bastardo. Dennis nos dejó el pasado 29 de mayo, a causa de un cáncer de próstata. Tan solo unas semanas antes, había celebrado su propia estrella en el paseo de la fama, jodidamente merecida a mi parecer. Así pues, una birra en su honor.
En tu condición de bastardo y actor maldito, no es que seas uno de los nuestros, Dennis, sino que te vas dejándonos el deber de estar a tu altura.




Semper fi, Dennis.


Ukio

1 comentario:

Valent dijo...

Pues a mi Waterworld me gustó. Es tan mala que le acabas pillando cariño.

Aunque de Hopper me quedó con sus dos papeles míticos que has mencionado.