Breves


lunes, 18 de marzo de 2013

Un chiste sin gracia.

Hace poco me acordé de un chiste machista: Las mujeres son como las baldosas



Y aquí tenemos al gracioso de turno: El peor ministro de justicia que he tenido la desgracia de ver. Aquel que ha desvinculado totalmente la justicia con el servicio al ciudadano. No hay ninguna posibilidad de obtener una reparación por el daño que te puedan estar haciendo en una carga policial, aún cuando dicha carga haya sido provocada por la propia policía, por medio de agentes infiltrados con instrucciones de organizar alborotos. 



La sensación personal ante la presencia policial muestra el paso de la infancia a la madurez. Es cuando te olvidas del lema de los coches de las películas "Para proteger y servir" y empiezas a estar incómodo cada vez que los ves cerca. Muchos dirán que si no estás cómodo delante de la policía es porque algo habrás hecho, o estarás haciendo, pero la realidad es otra: Estás incómodo siempre, aún cuando no tengan nada que puedan hacer contra ti. ¿Por qué están ahí? ¿Está pasando algo? ¿Estoy en peligro aquí? 
Y ya no solo eso, sino que ¿a que han venido? ¿Es "temporada de recaudar"? ¿Vendrán a por mi y se inventarán algo? 

Y aunque suene calumnioso, todos hemos oído anécdotas, ocurridas a personas próximas, en las que hemos visto que han "doblado" la ley para favorecerse, o obtener algún beneficio a tu costa. Colar una multa o una denuncia como sea, y siempre de manera que no tengas posibilidad de apelar o defenderte. 

¿Exagero? ¿Entonces por qué no llevan número de placa en las manifestaciones? Hablan del miedo a que les pongan denuncias falsas, pero es como si yo, por ese miedo, le quito la matrícula a mi coche. ¿Por qué a mi si se me sanciona?

Lo peor de todo, es que ante nuestras protestas, la casta política desenvaina la neolengua con una de sus palabras más crueles: Modular. Hay que "modular" el derecho a huelga, el derecho a manifestación... Incluso se ha hablado de "modular" la libertad de expresión. ¡LA PUTA LIBERTAD DE EXPRESIÓN!

Bueno, todos vimos como los guardaespaldas de Ana Mato "modularon" a una periodista hace poco. Modulan nuestro derecho a controlar a nuestros gobernantes con ruedas de prensa sin preguntas y vergonzosas intervenciones a través de una pantalla de plasma gigante, que vale más que muchas de las deudas por las que algunos perdieron sus viviendas. 


Y mientras esto pasa, me acuerdo de este cabrón: 


Alberto Ruiz-Gallardón es, para mí, el peor ministro de Justicia que la democracia ha tenido. Nadie nunca ha acabado tanto con nuestros derechos, en tan poco tiempo. Y ahora mismo, bajo mano, es el que está preparando la reforma del CGPJ. ¿No sabéis lo que es eso? El Consejo General del Poder Judicial. Es quien organiza los juzgados. Hoy mismo, no es una institución especialmente útil, cualquiera puede verlo en casos como este, que al final, por presión mediática y ciudadana, acaban resolviéndose. ¿Siempre? Eso espero.

Sin embargo, con la reforma, para incluir un nuevo miembro, lo único necesario serán 25 firmas para que a alguien se le considere "candidato", y se vote en el congreso su inclusión en el CGPJ. ¿Quién controla el congreso? El partido que tenga mayoría absoluta en ese momento, y todos sabemos quien se la va a llevar cruda durante los próximos tres años.

Entonces, ¿qué importa que haya tantos casos y escándalos de corrupción en el PP? ¿Qué más da? Si total, cuando todos esos juicios, con Bárcenas, y quizás todos esos otros "Sobrecogedores", Ana Mato y sus fiestacas infantiles con presupuesto para cubrir el caché de Paul McCartney y más gasto en confeti que la Superbowl, o incluso el propio Mariano Rajoy, que tantas veces sale en esas cuentas, son juzgados algún día, el árbitro será "de casa".

Como dijo José María Ruiz Gallardón, padre del actual ministro de justicia "Si creéis que yo soy de derechas, esperad a ver a mi hijo".


Ahora solo queda preguntarse... ¿Qué cojones somos? ¿Baldosas? ¿O humanos?


Semper fi.


Ukio

5 comentarios:

Mital Riumo dijo...

Aquí entran un montón de retahílas sobre el respeto, la igualdad de oportunidades y otros cuentos de la vieja que son ellos mismo, además de esos argumenGUANTAZOs del estilo de "las tasas harán la justicia más accesible a los ciudadanos". Ahora entiendo mejor lo que decían el otro día sobre que el juez Ruz es candidato al CGPJ.

"¿Qué somos?", preguntas al final. Yo directamente preguntaría: "¿cuánto ha dicho el tasador que vales?"

Ah, y antes de que se me olvide: ¿caerá algún taserazo sobre lo de Chipre?

Ukio sensei dijo...

Habrá que estudiarlo... No soy un experto en economía, pero le daré vueltas.

Fénix dijo...

¿? ¿Detectar radicales en la manifestación y detenerlos? ¿Entonces por qué se producen luego las cargas? O son unos incompetentes o mienten, ¡qué divertido!

Pues la verdad, yo no me siento incómodo cuando hay policía cerca. A no ser, claro, que esté en medio de una manifestación. Es ahí donde por empíricos cojones empiezo a temer por mi integridad física. Es triste, ¿no?

"las tasas harán la justicia más accesible a los ciudadanos"
Pero eso es de lógica, joder. ¿No nos quejamos siempre de que la justicia va muy lenta en este país? La solución es conseguir que sólo los ricos se la puedan pagar. Verás qué deprisa va ahora todo.

Yo tampoco soy un experto en economía, pero digo yo que obligar a la ciudadanía a pagar de su bolsillo la deuda sin preguntar y sin vaselina es un abuso curioso... ¿o no?

Skeith dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Skeith dijo...

Fácil, somos humanos tratados como baldosas. Y lo peor es que los que nos pisan siempre están más gordos de lo que lo estará el camionero más gordo que jamás haya recorrido el país más gordo del mundo ganando campeonatos de gordos.

En cuanto al poli, sí, claro, le sacaban "para pegarle". O quizá para sacarle de ahí sin que se notase mucho, que puede que alguien ya le hubiera calado y tratado de pararle antes de instigar el asunto. Conjeturas, pero soy muy bueno acertando con estas cosas (normal cuando tiendes a barajar todas las opciones y decirlas a la vez empezando por la peor).

De justicia no digo nada, porque no hay nada que decir sobre algo que no existe. Ni ayuda ni divierte, sólo sirve para poner más cara de vinagre (como si hiciera falta más con la que está cayendo). Baste decir que a veces he mandado a algún cabrón estilo Bárcenas a donde van los cangrejos cuando mueren. Decía mi madre que si eso es ser radical y que ella quiere creer que la justicia tiene que funcionar. Es curioso, no hemos vuelto a hablar sobre sus creencias justicieras desde hace más de un año, pero no me sorprendería si de pronto le pusiera un altar a Batman y le rezara para que se los lleve a todos.