Breves


lunes, 11 de abril de 2011

Concierto: Nashville Pussy en Vigo

Es un pequeño punto en el que debo ponerme al día. Ya no recuerdo a cuantos fui el año pasado que no comenté, y así de paso combato un poco la apatía de escribir o responder al aluvión de comentarios. Vamos con esto:


NASHVILLE PUSSY



Antes, algo de música para que nos situemos.



Fiel a mi costumbre de ir a conciertos "A velas vir" (a verlas venir en castellano, significa que no conozco prácticamente nada del grupo al que voy a ver), solo sabía que iba a tener la hermosa combinación entre rednecks y tías buenas.



Aceptamos barco. La bajista (la del medio) tiene pinta de poder apañárselas sola, tanto para beber como para dejar las cosas claras a cualquiera, lo cual simplemente hace que dé mas morbo.

El lugar, la sala Inferno, está bastante bien, aunque sus cervezas sean tan caras como en cualquier otra sala de conciertos. Un escenario decentemente alto y una buena acústica. Me gusta más incluso que otra de las más famosas salas de vigo, La Fábrica de Chocolate, cuya reverberación se hace muchas veces ensordecedora.
Hay que mencionar, como no, la buena labor del personal de seguridad a la hora de sacar a gente que la está liando y no deja disfrutar a los demás (¡y eso que hablo de un concierto con pogo!). Sin embargo, aún tardaron algo en echarlos.

El grupo salió fuerte, habiendo incluso varios momentos de buen pogo, el más grande cuando tocaron uno de sus éxitos más conocidos: Go motherfucker go, con el consiguiente pogo en sala pequeña: Sálvese quien pueda.



Las canciones eran de un sencillo southern rock, más duro del habitual. El estilo viene definido principalmente por la voz de su frontman, Blaine Cartwright, sucia, insinuando una cierta tendencia a los excesos (¿Qué se puede decir, de un hombre que a medio concierto se puso a gritar "¡Necesito hachís! ¡Cambio una camiseta por una piedra de hachís al menos así de grande!"?), junto con el sucio estilo guitarrístico de Ruyter Suys (aka: La rubia). No toca mal, no toca bien: Es decir, es una gran guitarrista sobre el escenario: Sabe meter solos incendiarios mientras menea las tetas sobre su Gibson SG negra. Se arrodilla, grita, sacude melenas, y enardece al público como pocos, alejándose del rollo poser distante del clásico aspirante a "Guitar Hero". Sin embargo, esos solos muchas veces no son más que escalas pentatónicas aporreadas con una púa blanda, con mucha distorsión de por medio. Queda "southern" y queda "sucio", pero no hace falta ser Van Halen para eso. Karen Cuda y Jeremy Thompson completan el grupo con una parte rítmica potente.

Como siempre, os dejo un link a su myspace, donde podréis curiosear algunas de sus canciones y sus próximos conciertos. Mi favorita es I'm so high, la que tenéis en el vídeo de youtube.


La conclusión: Pese a que para el tipo y tamaño del concierto, quizás fue algo... caro (15€ anticipada, 18 en taquilla, creo), es un grupo al que vale la pena ver, al menos una vez.


Semper fi.


Ukio