Breves


lunes, 27 de julio de 2009

No hay descanso para los impíos.

Es un título genial de un disco de los Ozzy: No rest for the wicked, sin embargo es sin duda la mejor frase para definir a las productoras de televisión y los encargados de la programación de los principales canales: Antena 3, Telecinco...

Y hoy vi la noticia, adornada con una foto de la inconfundible Mercedes Milá (y pobre del que la confunda): Empiezan los castings para una nueva temporada de Gran Hermano, y será la 11.
Realmente me molestaba como todos los años me llegaba a salpicar un poco el programa: Que si este año va una transexual, que si tal es gallego, que si esta está buena, que si Aída Nizar es inaguantable, o que si Pepe o que si me parezco a Íñigo. Todos estos datos siempre me importaron una mierda, pero claro: Entre el que te da la brasa, mis viejos que lo ven a la hora de la tele, o toda la mierda con la que la prensa rellena páginas o artículos como si fuesen realmente noticias de verdad.
En esta nueva edición, quince maricas de gimnasio, gaynas histriónicas, marimachos horrendos o putoncias con restos de lefa en el maquillaje tendrán una nueva oportunidad de saltar a la fama, acompañados de algún vago, que con suerte, esfuerzo, tesón y una buena lista de frases jactanciosas que puedan convertirse en algún tipo de coletilla famosa, me darán una nueva entrada como la que me produjo Belén Esteban y su cara de lumi chunga al revolverme el desayuno.

¿Queréis ser famosos? Presentaos. Pisad a cien mil personas por vivir del cuento cuatro o cinco meses ante los ojos de toda España. Os cogerán por vuestras taras y os llevarán hasta lo más alto del prime time, mientras una mujer vestida y peinada como para salir en la portada del Seargent Peeper's (o en una versión alternativa, mucho más grotesca y siniestra) comenta todas vuestras acciones, lista para echárosla en cara con su cara de ave rapaz y sus intenciones de carroñero. Os cogerá, os expondrá ante toda España, y ella y sus guionistas os usarán de sparring. De ahí iremos al programa de la Campos, al del Jorge Javier, al de nosequé y a la fama. No durará, pero bueno... Durante unos meses, has salido de pobre (pero no te hagas ilusiones: Sigues siendo igual de mediocre).

Decidme: ¿Realmente vale la pena? Vender un cálido anonimato a cambio de una fama efímera y carente de mérito, para acabar con la etiqueta que tienen todos aquellos que son célebres sin motivo: Friki televisivo. ¿Lo haríais? ¿Estaríais dispuestos a salir en chistes de Pedro Vera, humillados una semana si y otra también en El Jueves, por vivir del cuento unos cuantos meses? ¿Vale la pena?
Sed honestos, porque yo lo voy a ser. Creo que si que iría al Gran Hermano. Me fumaría toda la farándula posterior, solo por tener el gustazo de no intercambiar palabras con la Esteban o cualquiera de su caterva en persona, pero el puto gran hermano creo que eran una cantidad bastante indecente de euros a la semana. Luego que se olviden de mí y ya me produciré un libro, un disco o algo.
Pero eso si: Que sea una cantidad lo bastante indecente, o que se busquen a otro.

Semper fi.


Ukio.