Breves


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un gran día

(Entrada escrita hace una semana).



Hoy, seis de Noviembre de 2012, el Tribunal Constitucional (o Prostitucional, como dicen algunos en twitter), ha ratificado la legalidad del matrimonio entre parejas del mismo sexo, o matrimonio homosexual o gay, según prefiráis, rechazando con una mayoría de ocho votos contra tres el recurso interpuesto por el Partido Popular.

Esto, sin duda, es una noticia cojonuda, y desde este blog no queda otra opción que celebrarlo por todo lo alto, ya que la ley debe adecuarse a la sociedad y a la justicia, actuando contra las desigualdades que, de forma contraria a los principios establecidos por la Constitución, existen, separando a los ciudadanos por categorías.

Y esta era una importante. Es cierto que las uniones de hecho existen, pero ni son lo mismo, ni, desde luego, dan los mismos derechos. El matrimonio construye familias, y como tal otorga derechos. Hereditarios, derecho a reunión de familias... Algo importante, teniendo en cuenta el caso de muchas personas homosexuales que son rechazadas por sus parientes, ellas y su modo de vida, lo que hace que en caso de fallecimiento, la familia no quiera que quede nada para su pareja.
Eso no es tan importante como la posibilidad de que una pareja pueda adoptar a un hijo. Y creedme: Cualquier niño está mejor con padres que lo quieran (o madres), que en un hogar de acogida, se ubique este en España o en Uzbekistán.

Y desde luego, está el punto más importante de todos. El eslogan principal de las manifestaciones que reclamaban este derecho era “El mismo amor, los mismos derechos”, y esto es cierto. Hablamos de una relación consentida entre dos adultos capaces en un país aconfesional. ¿Es pecado? Lo que yo hago con mi novia es pecado. Es más: Voté al PP. Mentira. He vuelto a pecar. Hostia puta, joder, me cago en dios. Pecado. Hala. ¿Y que hay aquí? Derecho a la libertad de expresión, y una relación en pareja consentida, con lo cual no incurre en ninguno de los tipos establecidos en el código penal (excepto cuando me toca cocinar).
Para un musulmán es pecado que Ana Botella vaya con falda y sin velo, y sin embargo, ella no va a cambiar su imagen por ello, y me parece cojonudo. Ergo, los derechos civiles están por encima de las prohibiciones de cada religión.

Y sin embargo, hoy Twitter es un hervidero de gente trolleada y enfurecida por la decisión del TC. Todos, seguro, buenos cristianos, liberales, fascistoides, retrógrados, homófobos e hijos de puta en general. Muchos aseguran “no tener nada contra esa gente, pero que no se le llame matrimonio”. Y no puede ser. El matrimonio ES matrimonio. Llamarlo de otra forma es discriminación. No hay otra forma de verlo. Y que quede claro: El matrimonio no es un sacramento cristiano, sino un negocio jurídico romano por el cual se crean familias, y esté el amigo imaginario de Rouco Varela mirando o no, así se refleja en el código civil. Este es un matrimonio civil, y ante los ojos de la ciudadanía y sus representantes. La iglesia aquí ni pincha ni corta, y por lo tanto debe ser llamado así: Matrimonio. Ni siquiera “matrimonio homosexual”.
Y claro... El tribunal Constitucional no era “Prostitucional” cuando rechazó el estatut de Cataluña e ilegalizó a Batasuna y a Sortu.

¿Por qué creo esto? Primero, porque es lo que he estudiado en la carrera. Segundo, por que es lo que he decidido que es correcto.

¿Que es legalizar la sodomía? La sodomía es legal siempre que sea consentida. Y no creo que todos esos niños que han sido violados por curas hayan dicho que “si” con la misma madurez que puede hacerlo un adulto.

¿Que si me gustaría que un tío me empujase la mierda? No, pero tengo un truco mágico para evitarlo. Una vez pillé a mis amigos gays y mantuvimos la siguiente conversación:

  • Tío, no quiero que me petes el ojal.
  • ¡Déja de decir subnormalidades, Ukio!
Ahora en serio, y con una conversación que ocurrió de verdad. Un amigo, homosexual, evidentemente, me hizo la siguiente pregunta:

  • Ukio, ¿tú “respetas” o “toleras”?
  • Tío... Yo paso.

Y es así. Paso. Respetar implica conocer una existencia, asumirla y aunque no la compartas, dejar que otros la practiquen. Tolerar significa que no te gusta, pero vas a permitir que suceda.
Yo simplemente creo que lo que no pase en mi cama o en camas donde quiera meterme, no me importa y punto. ¡Y ojalá más gente opinase así, joder!

Así que, así son las cosas. El amor no entiende de sexos ni de edades, aunque la ley si entiende de edades.

Así pues, celebro esta decisión del tribunal constitucional. Felicidades amigos míos, y me permitiréis que utilice nombres propios. Felicidades, Ángel, Luis, Marta, Carlos, Marcos, Gonzalo, Alex, Rubén y David. Sed felices. Brindo por vosotros.


Semper fi.

Ukio

2 comentarios:

Fénix dijo...

¡Eso! ¡Enhorabuena y felicidades a todos!

Por cierto, me hace gracia el comentario sorbe "respetar" y "tolerar", porque me hizo acordarme de una canción de El Chojin con El Gran Wyoming.

Por si a alguien le interesa:

http://www.youtube.com/watch?v=JNB3tMbiIZo

ADVERTENCIA: Es rap. Por si a alguien no le gusta.

Yo, alma condenada dijo...

Me sumo a las felicitaciones, ya que muchos son amigos comunes ^^ y añado a Quique y su marido Luis, una hermosa pareja ya casada de la cual, ahora que por fine stá todo resuelto,e speramos que celebren el bodorrio lucido prometido :P que eso de ir sólo a firmar al juzgado está muy bien, pero queremos que tengáis vuestro día!!!!

Y sí, ya han tenido que salir los borricos a rebuznar en contra de esta decisión. Como siempre, si les favorecen a ellos aplauden la democracia, si pierden, se rasgan las vestiduras y hablan de corrupción. Anda ya!!!

Un aplauso al Tribunal!!!