Breves


miércoles, 10 de marzo de 2010

Pero habrá una jam, ¿no?

Esto lo preguntaba Jeff Massey, guitarra y voz de The Steepwater Band, ante la noticia de que quedaba un bis de dos canciones y fin de concierto. Esto es lo que pregunta un guitarrista de blues de un grupo aún no famoso, pero si célebre en sus ambientes, sentado al lado de una leyenda en el camerino, que ha estado casi tres horas subido a un escenario en lo que podrían ser dos conciertos distintos, y ante una multitud de más de doscientas personas en un garito cuyo aforo ha de estar sobre las ciento cincuenta.



The Steepwater Band cuenta también con otros dos músicos de gran nivel, como son el bajista Tod Bowers y Joe Winters, el batera. Sin embargo, el reclamo que les ha tenido llenando una sala tras otra en nuestro país es el hombre que produjo su disco, Grace and Melody, que los acompañaba guitarra al hombro en un escenario tras otro: Damas y caballeros: Marc Ford.



Es dificil reconocer en este hombre de aspecto tranquilo y cansado al frontman de The Black Crowes que tocaba Hard to handle en aquel escenario del Monsters of Rock de 1991 en Moscú, junto con Pantera o ACDC. Sin embargo, aquí estuvo, a escasos metros del público que atesto el Mardigras.

Prácticamente fueron dos conciertos: primero Steepwater subieron por su cuenta. Tocaron mayormente piezas del Grace and Melody, que habían tenido una gran acogida en su anterior concierto, hace un año, y que este año fue aún mejor. Tras un leve descanso, volvieron al escenario, esta vez con Marc Ford ahi arriba.
Lo que más me impresionó de este hombre, aparte de su técnica y entrega, fue su personalidad próxima. Podías charlar con él tranquilamente y tomarte una cerveza cuando quisieses, y eso se lo llevó al escenario, donde en ningún momento se le vio hacer de estrella. El y Jeff Massey compartieron la primera linea, intercambiando solos de guitarra, improvisaciones y turnos para cantar. Tod Bowers prefirió ser discreto y tocar apartado, y Jow Winters se marcó algún que otro momento destacado con su batería. Realmente fue un concierto memorable.
El bis fueron solo dos canciones, pero una de ellas fue una jam session partiendo de una canción de John Coltrane tocada con ritmo de reagge (un poco bizarro, pero bien). El resultado: Tres horas y veinte minutos de música en directo. Realmente, no creo que se les pueda llamar divos, ni que nadie que haya ido pueda decir que ha tirado el dinero.

En lo personal, he de decir que es mi primer concierto visto desde la zona donde estan el grupo y sus amigos, y aunque es una posición que se pueda envidiar vista desde abajo (si, estás cómodo, y te puedes sentar), no es nada comparable a ver al grupo desde delante, tocando para tí, y no dándote la espalda.
Lo único negativo eran los molestos flashes de un "reportero", situado en una esquina del escenario (si: ENCIMA), que cada dos por tres cegaban al pobre Jeff Massey. Y no solo eso: El muy cabrón estuvo todo el concierto con cara de asco, ¡e incluso bostezaba descaradamente durante la última hora aproximadamente! El colmo de males fue cuando se acuclilló a fumar un cigarro, echando la ceniza ardiendo sobre el equipo de Jeff Massey (al pobre le tocó el peor sitio).
El dia que yo esté en el escenario, si alguien está bostezando en mi cara, cegándome a flashes y aún encima tratando con tan poco cuidado mi equipo, no me quedaré callado. ¡Que se pire y deje el sitio a alguien que vaya a disfrutar del concierto! ¡Había tan poco sitio que algunos tenían que ver el espectáculo desde el baño!


En fin... Centrémonos en lo bueno: El concierto puede ser calificado de mil formas distintas: Genial, un lujo... Pero por suerte no "irrepetible", ya que Marc Ford quedó encantado con la ciudad. Steepwater también (lo rentabilizó, y además, ya no es la primera vez que vienen), de modo que no sería raro volver a contar con el placer de su visita.
Por mi parte, allí estaré.

Aquí tenéis los respectivos myspaces: Marc Ford y The Steepwater Band.

Semper fi.


Ukio