Muchos me habéis oído despotricar una y otra vez contra la ley de "Violencia Machista", e incluso (y sobre todo) contra la propia expresión. El hecho de llamarla así, o también "Violencia de género", nunca me gustó.
La violencia de género es una acepción incorrecta, según leí en la columna de Arturo Pérez Reverte, ya que la violencia es un concepto abstracto, carente de género, aunque le pongamos un "la", y que el modo más correcto de referirse al clásico incidente de fostiar a la mujer o al marido (mirad como me pongo políticamente correcto y me salto la economía de lenguaje cuando me interesa), es "Violencia doméstica". Y tiene mucho sentido, ya que se produce dentro del hogar.
Sin embargo, la cosa se ha ido a la mierda porque se cedió a la presión de los grupos feminazistas, de modo que la cosa no ha sido violencia de género, ¡sino violencia machista! ¡Toma! No se vosotros (en masculino), pero a mi me parece una expresión deleznable. Es criminalizar a los machos, condenarte por que algo cuelgue entre tus piernas. Eres como un arma cargada, con un delito específico que solo tu puedes cometer, y que lo harás en cuanto creas que nadie te ve. Es insultante, denigrante y ofensivo, y es como si se hubiesen fumado la presunción de inocencia.
Para mayor injundia, la pena por la agresión del marido a la mujer es mucho mayor a su inversa, cosa que realmente no alcanzo a entender. ¿Una mujer no puede empuñar un cuchillo? ¿No puede ningunear y aplastar a alguien psicológicamente hasta convertirlo en un títere o en un pelele? ¿No puede disparar, estrangular, golpear, o pagar sus frustraciones haciendo sufrir a su pareja? ¡Joder si puede! ¡Y lo hacen! Sus casos existen, y producen el mismo daño, sino más: Si una mujer va a las amigas o amigos y dice que su marido le pega, obtendrá solidaridad, comprensión y ayuda. La animarán, le dirán que no merece eso, que debe presentar una denuncia... ¿Pero qué sucede cuando la cosa es al revés? ¿Os imagináis a un tío tragándose el orgullo para confesar en el bar a los colegas que la parienta le parte la cara? No lo hará. No lo puede hacer, es simplemente inconcebible. La cosa tiene que estar muy pasada de rosca para que un hombre llegue a admitir ser eso, por simple orgullo, estúpido o no. Y si denuncia, la pena no será ni de lejos la misma que sería en el contrario, y como ella presente contradenuncia, él irá a prisión preventiva sin mediar pregunta.
¿Eso os parece una situación justa?
Y esa es otra: Falsas denuncias, golpes a uno mismo y tirones de la ropa para hacerlas creíbles... Y existen y las oyes. Mi madre me habló de una tía que contaba en hablar por hablar que su padre era una bellísima persona, pero que estuvo varios años en la cárcel por agresión a su mujer. Su madre se tiraba por las escaleras e iba a denunciar, y como ella era una niña, no podía prestar declaración. Lo bueno es que ahora si podría, pero la ley sería mucho más severa con el padre. ¿Y las amenazas? Los "hacemos lo que yo diga o te denuncio" o los "como te divorcies te denuncio" estarán a la órden del día, y la verdad es que yo tengo claro que como en un matrimonio del que sea parte, la situación se vuelva así, estoy ante el juez de paz en menos de lo que canta un gallo.
Incluso uno de mis profesores favoritos de la facultad de derecho, Rafael Colina, contó que cuando tengas un despacho de abogados, debes atender a los clientes hablando a gritos y con la puerta del despacho abierto para que la secretaria oiga todo, porque a puerta cerrada, se rasga la ropa, se da tres hostias contra la pared, y te cuela una denuncia sin testigos que gracias a la sobreprotección de la víctima en este país, te va a caer la que no está escrita pero sí tipificada en ley.
Pues bien. Ahora que ya nos hemos puesto en antecedentes, os cuento la maravillosa cagada: La ley de violencia doméstica (sé que no se llama así, pero me la come ella y todos los grupos de feminazistas habidas y por haber) sobreprotege a la mujer. Solo con la denuncia te vas dos días de preventiva, y la parienta no. ¿Pero que pasa? Que esta sobreprotección de la mujer responde a que la mujer sea la víctima, y no el atacante. Ahora la tenemos liada: Un homosexual de almería fue asesinado por su pareja, para luego suicidarse (
noticia aquí) y ahora resulta, que con la ley en la mano,
¡no es violencia doméstica!BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN
Según
esta noticia, solo es violencia doméstica en el caso de que la pareja sea de lesbianas, ya que la víctima es mujer.
En nombre de todos los hombres de España, ¿y por que no?, del mundo entero, quiero darle mi más sentido agradecimiento y mi más fervorosa enhorabuena a Bibiana Aido, con sus miembros, sus miembras, sus patadas al diccionario y su maravilloso hacer a la hora de desempeñar su cargo.

¡Miradla, joder! ¡Guapa y lista! ¡Lo tiene todo, y es genial! Mola que sea lista, porque lo necesita para ser ministra, y mola que sea guapa, porque cuando alguien te da por culo, se hace un poquito menos malo.
Semper fi.
Ukio
PD: Valent, ZP aún no ha hecho nada que le prive de mi voto. El PP sigue siendo peor, diga lo que dija Jimenez Losantos. Lo digo porque te veo venir.