Es un pequeño punto en el que debo ponerme al día. Ya no recuerdo a cuantos fui el año pasado que no comenté, y así de paso combato un poco la apatía de escribir o responder al aluvión de comentarios. Vamos con esto:
NASHVILLE PUSSY
Antes, algo de música para que nos situemos.
Fiel a mi costumbre de ir a conciertos "A velas vir" (a verlas venir en castellano, significa que no conozco prácticamente nada del grupo al que voy a ver), solo sabía que iba a tener la hermosa combinación entre rednecks y tías buenas.
Aceptamos barco. La bajista (la del medio) tiene pinta de poder apañárselas sola, tanto para beber como para dejar las cosas claras a cualquiera, lo cual simplemente hace que dé mas morbo.
El lugar, la sala Inferno, está bastante bien, aunque sus cervezas sean tan caras como en cualquier otra sala de conciertos. Un escenario decentemente alto y una buena acústica. Me gusta más incluso que otra de las más famosas salas de vigo, La Fábrica de Chocolate, cuya reverberación se hace muchas veces ensordecedora. Hay que mencionar, como no, la buena labor del personal de seguridad a la hora de sacar a gente que la está liando y no deja disfrutar a los demás (¡y eso que hablo de un concierto con pogo!). Sin embargo, aún tardaron algo en echarlos.
El grupo salió fuerte, habiendo incluso varios momentos de buen pogo, el más grande cuando tocaron uno de sus éxitos más conocidos: Go motherfucker go, con el consiguiente pogo en sala pequeña: Sálvese quien pueda.
Las canciones eran de un sencillo southern rock, más duro del habitual. El estilo viene definido principalmente por la voz de su frontman, Blaine Cartwright, sucia, insinuando una cierta tendencia a los excesos (¿Qué se puede decir, de un hombre que a medio concierto se puso a gritar "¡Necesito hachís! ¡Cambio una camiseta por una piedra de hachís al menos así de grande!"?), junto con el sucio estilo guitarrístico de Ruyter Suys (aka: La rubia). No toca mal, no toca bien: Es decir, es una gran guitarrista sobre el escenario: Sabe meter solos incendiarios mientras menea las tetas sobre su Gibson SG negra. Se arrodilla, grita, sacude melenas, y enardece al público como pocos, alejándose del rollo poser distante del clásico aspirante a "Guitar Hero". Sin embargo, esos solos muchas veces no son más que escalas pentatónicas aporreadas con una púa blanda, con mucha distorsión de por medio. Queda "southern" y queda "sucio", pero no hace falta ser Van Halen para eso. Karen Cuda y Jeremy Thompson completan el grupo con una parte rítmica potente.
Como siempre, os dejo un link a su myspace, donde podréis curiosear algunas de sus canciones y sus próximos conciertos. Mi favorita es I'm so high, la que tenéis en el vídeo de youtube.
La conclusión: Pese a que para el tipo y tamaño del concierto, quizás fue algo... caro (15€ anticipada, 18 en taquilla, creo), es un grupo al que vale la pena ver, al menos una vez.
La librería Tanxencias Comics cumple 15 años, y para celebrarlo a lo grande se han traído a toda una celebridad: Steven Adler y su grupo, Adler's Appetite. Sin embargo, muchos conoceréis más a su antiguo grupo: Guns n' Roses.
Si, si, en serio: El batera original de los "gansos" viene con su nueva banda a tocar el sábado 19 de Febrero en el Playa Club. ¡Y no es caro! 18€ anticipada, 20 en taquilla.
Aquí tenéis el cartel.
Como veis, no son cinco chavales de garaje...
Si queréis tratar a Adler antes de que empiece a beber, o de que el borde cabrón del playa venga a joder la marrana, estará este sábado 19 en Tanxencias firmando discos de 5 a 6 de la tarde.
Hala, para que luego digáis que me lo paso bien yo solo.
Pero no un teatro cualquiera, sino la gira del legendario padre del Shock Rock, Alice Cooper: Theatre of Death.
Con una temprana apertura de puertas, a las 8, en el multiusos del Sar de Santiago, los teloneros abrieron el concierto para la leyenda del rock: La banda nacional, Atlas.
Realmente, no fueron nada destacable: Un rock que tiraba hacia la powerada. Pelos propios de un ochentero Bon Jovi o Joey Tempest, y edades que indican que se dejaron esa imagen en esa época. El color imperante en la melena del bajista y guitarrista era el gris, sin duda. Sus canciones podrían definirse como "rock de autoayuda", con letras que insisten en letras como "sé tú mismo", "no te dejes vencer" y el tan clásico "juntos somos la revolución". El bajista se las arreglaba para animar al público, el batera no era malo, pero el cantante estaba limitado por sus propias letras, nada innovadoras para el estilo patrio, y el guitarrista a veces "perdía" alguna nota, mientras se mataba a poner poses inmortalizadas por muchos otros guitarristas. Hay que molar, pero también hay que sonar bien.
A las diez en punto, con una precisión admirable, el telón principal cayó y Vincent Furnier, que en los setenta adoptó como propio el nombre de su antigua banda: Alice Cooper, puesto en honor de una bruja del siglo XVII. Explosivo desde el primer segundo, el grotesco teatro del músico estadounidense aplastó a cuatro mil personas en el pabellón del multiusos del Sar. Sin duda, se nota el saber hacer.
Alice abrió con School's Out, siguiendo con No More Mr Nice Guy. Dos directos en toda la cara para postrar a los incondicionales. Un par de veces bajó el ritmo, pero las canciones siguieron siendo geniales y espectaculares, como Every woman bleed.
Siempre polifacético y teatral, Alice se cambió de indumentaria varias veces a lo largo del concierto, pasando por la clásica camisa de fuerza, el bastón y la chistera (lanzó dos o tres bastones al público), el traje de espejos de Elected, o un traje de houngan vudú para Go to hell. Todo eso acompañado de sus roadies, vestidos de verdugos, y de una actriz que interpretaba a una suerte de siniestra extranjera. El resto de músicos que lo acompañaban cumplieron con creces:
A la guitarra, el hiperactivo Keri Kelli (cuyo slogan copia a Motörhead, con su Beer Drinkers & Hell Raisers) y Damon Johnson (más pausado, pero no por ello menos cumplidor en un concierto tan teatral y espectacular). Chuck Garrie al bajo, muy bueno en su papel de segundo animador del show, en esos momentos en los que Alice se cambiaba. Sacó un sonido muy potente de su Thunderbird, y por último, a la batería, Jimmy deGrasso, que hizo vibrar las primeras filas del multiusos. Todos estos músicos son veteranos de los escenarios. Si bien no con Alice Cooper, Chuck Garrie ha tocado en el ESP (Eric Singer Project, junto al propio Singer y a John Corabim, de Kiss), con Ted Nuggent o con Chuck Garrie ha tocado con Robbie Krieger. Damon, aparte de varios grupos propios, actualmente en Slave to the System, ha teloneado a Robert Plant, Van Halen o Aerosmith entre otros. Keri Kelli se reparte entre tocar con Cooper y con Skid Row y por último deGrasso ha acompañado a auténticos mastodontes de los escenarios, como Megadeth o Ozzy Osbourne, amén del propio Alice. Y como no... allí estaba él.
Con todo eso, y pese a la no demasiado remarcable acústica del multiusos do Sar (no tan mala como la de as Travesas, pero bueno. En estos casos, uno se pone en primera fila, aguanta las hostias y a otra cosa), el espectáculo, porque ese es el apelativo que merece, sin ningún tipo de duda o discusión, logró que las puertas de salida no las cruzasen sino caras alucinadas y satisfechas.
Ayer acabó la gira, una gira de cien conciertos, y si os lo habéis perdido, habéis perdido una oportunidad que puede que tarde mucho en repetirse. Solo fue barato si se ve desde un punto de vista relativo (33€ del ala), hubo que desplazarse hasta Santiago, trasnochar allí, aguantar un frío de cojones, cenar en la calle, cubierto de la lluvia en los soportales a la una y media de la mañana, llegar a casa helado y hecho mierda a las nueve y media, pero... Sin embargo, si sois de los míos y anteponéis el Rock'n'Roll a la cordura, brindo por vosotros. Y por el cojonudo concierto que hemos visto. Sin duda, tenía que haberse presentado a las elecciones. Yo le habría votado.
Semper fi.
Ukio.
(Las fotos cuando las saque del móvil, y con ellas vendrán las de Motörhead).
No hablo del Tekken, sino de Motörhead. Vienieron ayer a Vigo, tocaron en el Pabellón de As Travesas, famoso por su acústica infame y lo hicieron cojonudamente. Abrieron con la ya mencionada canción: Iron Fist, seguida de Stay Clean para luego pasar a la famosa canción de su último disco: Rock Out.
El concierto fue rápido y violento, dando caña desde el principio. In the name of tragedy fue como una carga de caballería, interrumpida por el solo de batería de Micky Dee. Volvieron y siguieron dando caña. Goin' to Brazil fue inolvidable, y a la hora y media de concierto abandonaron el escenario, solo para volver y prender fuego al mundo con Ace of Spades.
Un día duro, sin duda, para los seguratas, que se hartaron de recoger a gente que era llevada en volandas hasta su zona de separación del escenario. Phil Campbell repartió púas, aunque las dos que conseguí eran de Lemmy. Phil me hizo descojonarme al ver el nombre de una de sus guitarras, probablemente un guiño a cierto compañero de grupo suyo: Welch Wanker (Pajillero galés. Por cierto, Micky Dee es sueco, así que haced vosotros las deducciones). Una mujer rubia buenorra pasaba por el backstage cada dos por tres, y Phil la vacilaba, mientras se marcaba unos guitarreos absolutamente impresionantes. Este tío es de esos guitarristas que son cojonudos aunque no se note porque las canciones no están tan hechas para que se luzcan. Y, desde luego, Phil es la hostia.
¿Y Lemmy? ¿Que mierda os voy a decir de Lemmy? ¡Lemmy es dios! Puede que Lemmy diga que dios es mucho más alto, pero Lemmy es mucho más grande. Logré plantarle delante de la cara mi ejemplar de White Line Fever, cosa que le hizo gracia, pero no logré que me lo firmase. Otra vez será... Cantó, bromeó, le lanzaron un tanga... Nos reímos mucho, aunque su acento galés siga siendo una puta pesadilla para entenderlo...
A pesar de la abundancia de grandes canciones, como Killed by Death, Over the top, o demás, faltó un momento de relax acústico, con Whorehouse Blues, o I ain't no nice guy (demasiado vieja y poco famosa para que la toquen, pero yo habría explotado si lo llegan a hacer).
¿Desde donde vi el concierto? Desde primera fila, evidentemente, jugando al equipo de ataque y abriéndome paso a placajes como un bastardo. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: Si vas a ver un concierto de rock o metal, o lo ves desde el foso dando caña, o te quedas en casa y lo ves en youtube. Y creedme: Pocos conciertos son tan grandes como ver a Lemmy, con su camisa negra, su sombrero y sus cojones diciendo las cosas claras desde un principio: We are Motörhead, and we play Rock 'n Roll
Este fin de semana fue el clásico festival folk celebrado en el pueblo de Ortigueira.
Ha sido de mis favoritos desde la primera vez que fui, hace ya 6 años (paradojicamente, también cumplí este fin de semana 6 años con la novia...). Y ahí fuimos, como es de rigor. Siempre os lo recomiendo y siempre cuento con encontrarme gente conocida por ahí, y en eso este año no fue distinto. ¿Qué ofrece el festival? Bueno, pues iremos a ello.
Lo primero es el campamento:
El campamento es, para empezar, gratis. Bus gratis desde el jueves por la tarde, con el que llegas a un campamento gratis en medio del monte, bien surtido de servicios: Baños públicos (que limpian varias veces al día, aunque sea a manguerazos), duchas, chiringuitos y tres carpas con distintos tipos de música: Dance, Rock y Pop. Esto ha dado pie a un especimen típico del festival conocido como el "tonto-carpa-dance", que va a meterse de todo y pasar la noche a ritmo de chunda-chunda. Eso no significa que los demás no vayamos a meternos de todo, sino que disfrutamos muchos otros aspectos del festival, como pueden ser, por ejemplo, la playa.
La playa, de arena fina y suave y mar fresco pero agradable y con olas, es un lugar cojonudo al que no falta vida ni de noche ni de día. Allí podréis daros un baño, un remojón, hacer el bestia, jugar al futbol... Yo este año resolví cuajanudamente con un balón de futbol yanki comprado en los chinos por 3€ al que, como bien dejó claro la cobaya humana B-29383 (también conocida por ser mi hermano), no es buena idea darle patadas para hacer un saque. Sin embargo, el sol se pone, y vamos al tercer aspecto: El pueblo.
El pueblo se engalana y se llena de fiesta hasta arriba. La gente sale a la calle, y al ritmo de música en cada esquina, la fiesta se contagia. Hay miles de puestos vendiendo artesanía de muchos tipos y bandas de gaitas o percusión paseando por las calles, rodeadas de gente que se queda con ellas a bailar. Se decreta el estado de fiesta en un pueblo realmente bonito (y enriquecido por este festival, se nota que hay pelas). A eso he de añadir que según fuentes de la guardia civil, Ortigueira es el festival más pacífico que vigilan, especialmente teniendo en cuenta la cantidad de gente que participa. ¿Y que más pasa en el pueblo? Como no: Los conciertos.
Muchos de los grandes grupos de Folk del mundo han tocado aquí, como The Chieftains. Los músicos vienen de todo el mundo, invitados a tocar por el ayuntamiento. No suelen faltar los clásicos del Folk Galego, como Carlos Nuñez, Budiño, Susana Seivane, Cristina Pato o Mercedes Peón. No vienen todos cada año, pero uno o dos suelen aparecer siempre. Este año, por ejemplo, vinieron los Celtas Cortos, y por cierto, dieron un conciertazo. No es rock, ni metal, ni maldad ni destrucción, pero indudablemente son músicos cojonudos, en un ambiente totalmente fiestero y amistoso.
¿Necesitas más? ¡Es gratis! Campamento, autobuses entre campamento y pueblo, conciertos... Aquí solo vas a pagar por lo que consumas. Y hablando de consumir, la guardia civil podría triunfar a la hora de pillar a gente con drogas, pero ¡que cojones! ¡Se portan! No la líes, se discreto y respeta a los demás y serás feliz.
Así que ya sabéis. Si os ha molado el post y el festival, cada año, la segunda semana de Julio, tenéis un destino.
Semper fi.
Ukio
PD: Siii... Ya hablaré del mundial en el siguiente poooost.
Tras la mucha vagancia arrastrada para poner al día la entrada sobre barón rojo, hay que hacer lo propio con el resto de conciertos que hubo tras ellos. Ahora tocan los que se definieron a sí mismos con el epíteto de hippies paletos: Zack Williams and the Reformation.
En su gira europea se dejaron ver por tierras coruñesas, para disfrute de los presentes. Su concierto aún fue el 16 Marzo, así que como veis, he estado siendo más vago que bastardo últimamente.
El grupo dice en su myspace hacer Southern Folk Fussion, lo cual suena bizarro e invita más bien poco a ir a verlos. Sin embargo, una vez allí vemos a Creed Slater, cuya presencia en la batería desentona bastante entre un montón de gente de largas melenas y barbas. Josh Copeland (un tío cojonudo donde los haya), aporta una guitarra fuertemente electrificada, dando el toque estridente en contraposición al otro guitarrista, Robbie Rigsbee aporta un toque melódico, con un sonido más suave, logrado tocando un slide con los dedos. Red Dorton es un gran bajista (1,98 así a ojo) aunque también destaca su aportación junto con Josh a unos coros muy logrados, y presididos por el hombre que da nombre al grupo: Zach Williams.
El concierto me gustó. Mucho. Fue como las bodas tradicionales: Algo viejo (el rollo de southern), algo nuevo (era algo más que repetir viejas formas adornadas, como hicieron Blackberry Smoke) y algo prestado (por ejemplo, hubo un par de solos de Josh que tenían un toque de metal. Un par de horas después del concierto, entre birra y petas confesó ser fan de Dimebag y Zakk Wylde).
Lo mejor de todo es que no solo son un gran grupo, sino que además son gente majísima. Aunque no lograsen decir "joder", si fue gracioso ver a Red llamando a la gente al hotel a dormirla al grito de "vamos, putas". He escuchado el cd un par de veces a mayores, y no está mal, pero ni de broma tiene la fuerza que tiene su directo. Es de estos grupos a los que vale la pena ir a verlos ahí: Su música gana fuerza, tienen carisma y saben hacer que el público se les una.
Si los volvéis a ver anunciados, en este blog o donde sea, no perdáis la oportunidad. Como siempre, enlace a su myspace para que los escuchéis aquí mismo.
And from Coruña, guys, I rise my drink. Hope to see you again.
La entrada de hoy será breve y concisa: Feliz día de San Patricio a todos menos a los abstemios. Hoy es un día de celebración, de alegría, pero sobre todo, de Guiness! Así que...
Esto lo preguntaba Jeff Massey, guitarra y voz de The Steepwater Band, ante la noticia de que quedaba un bis de dos canciones y fin de concierto. Esto es lo que pregunta un guitarrista de blues de un grupo aún no famoso, pero si célebre en sus ambientes, sentado al lado de una leyenda en el camerino, que ha estado casi tres horas subido a un escenario en lo que podrían ser dos conciertos distintos, y ante una multitud de más de doscientas personas en un garito cuyo aforo ha de estar sobre las ciento cincuenta.
The Steepwater Band cuenta también con otros dos músicos de gran nivel, como son el bajista Tod Bowers y Joe Winters, el batera. Sin embargo, el reclamo que les ha tenido llenando una sala tras otra en nuestro país es el hombre que produjo su disco, Grace and Melody, que los acompañaba guitarra al hombro en un escenario tras otro: Damas y caballeros: Marc Ford.
Es dificil reconocer en este hombre de aspecto tranquilo y cansado al frontman de The Black Crowes que tocaba Hard to handle en aquel escenario del Monsters of Rock de 1991 en Moscú, junto con Pantera o ACDC. Sin embargo, aquí estuvo, a escasos metros del público que atesto el Mardigras.
Prácticamente fueron dos conciertos: primero Steepwater subieron por su cuenta. Tocaron mayormente piezas del Grace and Melody, que habían tenido una gran acogida en su anterior concierto, hace un año, y que este año fue aún mejor. Tras un leve descanso, volvieron al escenario, esta vez con Marc Ford ahi arriba. Lo que más me impresionó de este hombre, aparte de su técnica y entrega, fue su personalidad próxima. Podías charlar con él tranquilamente y tomarte una cerveza cuando quisieses, y eso se lo llevó al escenario, donde en ningún momento se le vio hacer de estrella. El y Jeff Massey compartieron la primera linea, intercambiando solos de guitarra, improvisaciones y turnos para cantar. Tod Bowers prefirió ser discreto y tocar apartado, y Jow Winters se marcó algún que otro momento destacado con su batería. Realmente fue un concierto memorable. El bis fueron solo dos canciones, pero una de ellas fue una jam session partiendo de una canción de John Coltrane tocada con ritmo de reagge (un poco bizarro, pero bien). El resultado: Tres horas y veinte minutos de música en directo. Realmente, no creo que se les pueda llamar divos, ni que nadie que haya ido pueda decir que ha tirado el dinero.
En lo personal, he de decir que es mi primer concierto visto desde la zona donde estan el grupo y sus amigos, y aunque es una posición que se pueda envidiar vista desde abajo (si, estás cómodo, y te puedes sentar), no es nada comparable a ver al grupo desde delante, tocando para tí, y no dándote la espalda. Lo único negativo eran los molestos flashes de un "reportero", situado en una esquina del escenario (si: ENCIMA), que cada dos por tres cegaban al pobre Jeff Massey. Y no solo eso: El muy cabrón estuvo todo el concierto con cara de asco, ¡e incluso bostezaba descaradamente durante la última hora aproximadamente! El colmo de males fue cuando se acuclilló a fumar un cigarro, echando la ceniza ardiendo sobre el equipo de Jeff Massey (al pobre le tocó el peor sitio). El dia que yo esté en el escenario, si alguien está bostezando en mi cara, cegándome a flashes y aún encima tratando con tan poco cuidado mi equipo, no me quedaré callado. ¡Que se pire y deje el sitio a alguien que vaya a disfrutar del concierto! ¡Había tan poco sitio que algunos tenían que ver el espectáculo desde el baño!
En fin... Centrémonos en lo bueno: El concierto puede ser calificado de mil formas distintas: Genial, un lujo... Pero por suerte no "irrepetible", ya que Marc Ford quedó encantado con la ciudad. Steepwater también (lo rentabilizó, y además, ya no es la primera vez que vienen), de modo que no sería raro volver a contar con el placer de su visita. Por mi parte, allí estaré.
En el primero concierto al que asisto en La Fábrica de Chocolate, en Vigo, le tocó el turno a Don Fernando: grupo procedente de Melbourne, Australia, con un rock moderno, al más puro estilo de grupos como Killers o Babyshambles en su estética, pero criados al ritmo de Kyuss.
El concierto fue potente desde su arranque, con un rock directo como un balazo. Sin paciencia ni concesiones, Andy (voz y guitarra, en primer plano) saltaba de un lado a otro, acompañado por Rob (bajo, al fondo). Adrian (guitarra, a la izquierda) tocaba desde una posición discreta, pero cumpliendo sobradamente con el nivel de la actuación. Sin embargo, el verdadero toque de potencia lo puso James desde la batería (a la izquierda en la foto), con un solo al final que nos dejó jaleando. A pesar de solo tener un disco lanzado (y otro en ciernes del que ya llevan ocho canciones, pero aún inacabadas, según me contó James), completaron el show con un par de covers bien elegidos: Uno de Kyuss y, puesto que son australianos, no podían irse sin cerrar con una de los legendarios AC/DC: Hell ain't a bad place to be. Supieron dar potencia a los covers, sin salirse de su estilo, más renovado, y aunque fuera de mis gustos más orientados hacia el rock clásico, me han gustado.
La verdad es que es un concierto al que ha valido la pena ir. 10€ de entrada son pocos para ver a una banda que está haciendo una auténtica inversión para darse a conocer. Además, son gente próxima, con la que te puedes tomar unas birras tranquilamente al acabar el show (si tienes un buen dominio del inglés, ya que el acento australiano es infernal).
Se han montado y financiado la gira ellos solos, desde Australia, con la esperanza de gustar y animar a la gente a venir a verlos en su regreso, el cual han prometido.
En cuanto al local, tiene un sonido mucho más potente que en la Mardigras (y más resonante. Prefiero la sala coruñesa). Buen ambiente (aunque algo lleno de gafapastas, supongo que practicando su deporte social de ver a grupos pequeños para fardar una vez salten a la fama de haberlos visto en locales pequeños), y mismos precios que en la Mardi, de modo que... Sin duda, una buena sala.
Así que ya sabéis: Si queréis oír su primer disco, The banquet of... podéis hacerlo en su Myspace. Os recomiendo venir a verlos cuando vuelvan. No quedaréis decepcionados.
De vuelta en Coruña, ha llegado el momento de darle caña al blog y ponerlo al día. Antes de nada aprovecho para deciros si usáis gmail, podréis estar al tanto de las entradas y leerlas en el google buzz. Va a haber bastantes entradas, si la pereza no me puede, así que estad al tanto. Ahí va la primera:
Como tener un disfraz cojonudo para carnavales también utilizable en halloween (llamadme yanki o lo que os de la puta gana, pero una juerga es una juerga), abrigado y todo ello por menos de 10 €. Necesitamos...
Un traje viejo. Si se nota que es viejo, mejor todavía. Una lámpara de papel blanca de los chinos (0,9€) Un sombrero (7€ valió el mío, pero los hay más baratos) Rotuladores azul, rojo y negro, cuanto más gruesa sea la punta, mejor.
Pintais un ojo en la lámpara, usando un CD para hacer la pupila y un plato para el iris. Lo recortáis por debajo lo justo para que os entre en la cabeza, y por arriba para poder pegarlo con cinta aislante a la cara interior del sombrero (así la cabeza y todo el tinglado queda sujeto con el sombrero). Recortas una ranura o dos para ver y...
¡Loltásticos resultados asegurados! Yo, personalmente, complementé mi diversión con ginebra con limón. Vosotros a vuestro gusto.
El viernes 19 tocó en la Mardigras Bloodhook, un grupo angelino de Punk Rock de calidad más que aceptable y buena presencia escénica.
En la foto tenemos su plantilla normal, pero no fueron los que asistieron ya que el batería, Dusty Watson (a la derecha en la foto) está de gira con Rhino Bucket. Sin embargo, Adam, su sustituto, dio un espectaculo espectacular (se le notaba algo de rabia encima, ya que el dia anterior, en Vigo, les habían entrado en la furgoneta y habían robado toda su ropa). El guitarrista, otro Adam, dio un espectáculo decente, cumpliendo como guitarra aunque se le ve falto de práctica como cantante. Él mismo me dijo que prefería solo tocar, pero es lo que había. El último miembro es Bonnie, la bajista, que claramente dio todo un espectáculo, tocando de forma rápida y agresiva y cantando una canción en una especie de medley que hicieron para el bis.
Fue un concierto bastante raro, todo hay que decirlo, pero no sería justo culpar al grupo. Ellos vinieron, les echaron ganas y tocaron todo su primer disco, improvisando algo al final para rellenar y dar algo más de espectáculo a un público raro de cojones. ¿Por qué? Para empezar porque lo más parecido a su público habitual que tenían era yo, y eso que yo de punk no tengo nada. La sala estaba llena de gafapastas, treintañeros intelectualoides y gente que te hacía preguntarte si no se habrían perdido camino de algún otro garito. Algunos incluso gritaban al grupo dándoles ánimos en gallego. En medio del concierto, entró un gitano con un ramo de plantas, de unos cincuenta años de edad (o más joven y muy echado a perder). Les sacó una foto con el móvil, se cayó al suelo, se levantó, se disculpó, dejó un ramito en cada pie de micro y se fue. He de decir a favor del grupo que fueron muy profesionales al respecto.
La verdad es que Bloodhook se merecían un concierto un poco mejor, con más gente, y un pogo en condiciones, en lugar de una veintena de gafapastas pegados a las paredes y a la barra haciendo hueco en el centro.
Adam, Bonnie, if you're reading this, you'll have to know that I would have written this entry on saturday as I said I will, but I had a fucking hangover. Good luck with your tour.
PD: Me gustaron tanto que me compré su disco. Podéis escucharlo en su myspace.
Ayer tocaron los californianos Rhino Bucket en la Mardigras, aquí en coruña, y este es el resumen de su concierto.
Lo primero que me sorprendió es que esta es una de las pocas bandas que no solo es puntual, sino que además está impaciente por actuar. No penséis que es por que sean jóvenes e impetuosos, ya que este grupo aún dio sus primeros pasos en los últimos años 80, junto a Mötley Crüe, Guns'n'Roses y otros. Hay muchos años de experiencia detrás de estos cuatro músicos, que trabajaron con grandes productores y metieron una canción en la banda sonora de Wayne's World: Ride with yourself. El grupo conserva a Georg Dolivo (guitarra rítmica y voz) y a Reeve Downes (bajo) de la formación original. Junto a ellos están el guitarra solista Brian Forsythe (ex Kix) y el batera Dusty Watson.
Su actuación fue correcta. Hubo que animarlos para que se desmelenasen un poco, ya que al principio todo era frío y profesional. Muy mercenario. Sin embargo, One night stand logró animarnos un poco y ya entonces las cosas encauzaron un buen camino. La voz de Dolivo está bastante maltratada, pero aún logró dar un buen show. Reeve, el bajista, aportaba bastantes ganas y un estilo sencillo. Tampoco era dado a grandes alardes Bryan Forsythe, cuyos solos tiraban de pentatónicas una y otra vez, con adornos más bien propios de blues rock. He de decir, sin embargo, que el sonido de su telecaster era precioso. Sin embargo, el que realmente logró mover a la gente fue Dusty, que pese a verle ya no tan lozano, se dejaba los pulmones y los brazos en algunos solos de batería bastante memorables.
Es un buen concierto para ir a ver, con gente accesible en el escenario a la que puedes invitar a una birra después con toda confianza (pese a lo chungo de entender que es el acento californiano).
Para que luego la generación popereta radioformulera haga chistes con que el rock ha muerto.
En fin... Os recomiendo echar un ojo a su Myspace, ya que la gira sigue: Hoy Gijón, mañana Burgos... Si teneis la oportunidad, 12 euros no es nada por ver a una banda mítica.
Ampliaré esta entrada, cuando tenga fotos y consciencia, pero ahí va una previa:
Los Crank County Daredevils acaban de tocar en la sala Mardi Gras, aquí en Coruña, dando un show que solo se puede definir como cojonudo. Tocaron duramente, participando con el público y liándola a cada momento: Life under the blade, Comin' down it's such a bitch, Hammerdown, y cerrando con una potentísima Living in the Red. Realmente todas las leyendas que dice la crítica sobre ellos son ciertas: Te dan ganas de apuntarte a la gira, bebiendo, liándola y haciendo puto rock'n'roll cada noche.
Lo mejor de todo es que son cojonudos como personas: Scotty, Rory, Mike, y el que ya es increíble es Billy, el bajista. El concierto fue increíble, y el buen rollo con Marco y Rusty fue cojonudo. Tengo la tarjeta del manager. La verdad es que ha sido cojonudo. Son las 5:30 de la mañana y acabo de llegar a casa, ¡y eso que es lunes!
Mañana en Vigo, pasado en Madrid, y luego Orihuela, Valencia y Barcelona. Y si no los veis, a tomar por culo. Os habréis perdido el espíritu del Rock'n'Roll que la radiofórmula nos quiere hacer creer que tienen Pereza o El canto del loco.
Crank County Daredevils son un grupo de... Son una panda de... Son cuatro tipejos venidos de Asheville, en Carolina del Norte, que saben juntar notas con sus instrumentos y han sido definidos por la crítica como los nuevos Mötley Crüe, o como la banda que Guns 'n' Roses pudieron ser, pero no se atrevieron.
Llevan solo tres discos: Kings of the Sleaze, Livin' in the red y el último y homónimo Crank County Daredevils. Todos ellos muy aplaudidos por la crítica. Por lo que he escuchado en su myspace, hacen un rock contundente y bastante destructivo. Tienen unos toques a Motörhead (por no hablar de que tienen un cover de Over the top, ya que participaron en un disco tributo a la banda de Lemmy). Voz gutural y canciones con ánimo combativo, en un estilo de Hard Rock sobrecargado, con mucha distorsión, una fuerte presencia de la batería por detrás, haciendo el tipo de canción que yo pondría a todo volumen en los altavoces de mi coche si decidiese llevarlo de paseo por el interior de un centro comercial, pasando por encima de todo lo que me encuentre.
Los conciertos serán en Coruña el 18 (Sala Mardi Gras) y en Vigo el 19 (La Fábrica de Chocolate). La entrada vale 12€ y solo se puede comprar en taquilla. Por ese precio, la experiencia vale la pena. ¿Qué podéis perder, aparte de la humanidad?
Echadle un ojo al myspace. Además, tenéis ahí la lista de conciertos en España. Link aquí.
Si hay algo que tienen en común aquellos que han perdido una guerra en la que luchaban por lo que creían recto, es la altivez. Y si hablamos ya de sus descendientes, esa altivez es mayor, más abierta, desafiante y descarada. Lo tienen los republicanos españoles, los revanchistas alemanes que perdieron la primera guerra mundial, y por supuesto, los estados confederados norteamericanos.
Esa idea nostálgica de un sur bonito y juerguista, lleno de buena gente y bajo cielos azules ha llevado a la creación de un estilo de vida, con música propia. Blackberry Smoke, el grupo al que fui a ver esta noche, podría encajarse en este estilo perfectamente.
Fue un concierto largo, aunque me han dicho que faltaron dos temas importantes. No lo se. No había escuchado una sola de sus canciones, y sin embargo, musicalmente me quedé muy contento. A veces, incluso, impresionado. La gira aún ha de pasar por Gijón y Santander, de modo que haríais bien en ir a verlos. Tienen el añadido de una sala pequeña y próxima. Sin embargo, hay que decir que han sido demasiado... Profesionales. Es cierto que yo mismo no me quedé a charlar después del concierto, pero no habían salido cuando yo me fui. Llegaron, salieron tres cuartos de hora tarde, tocaron durante una hora y media, aunque también es cierto que bromearon y tuvieron alguna coña, pese a la barrera del idioma. Un amago de bis, que no fue bis, ya que no llegaron a abandonar el escenario. Como dijo el cantante, "fingir que se van, ir al camerino, recibir una mamada y volver".
Sus canciones hablan de alcohol, de fiesta y del cielo azul. De la nostalgia y del hogar. Son todos muy buenos músicos, aunque al cantante, Charlie Starr, le gusta demasiado llamar la atención y ser la puta estrella. Paul Jackson, el otro guitarrista, también es bueno, y me cae mejor. Sin embargo, no tuvo tanta ocasión de lucirse. Incluso lo peor de todo fue cuando, después de hacer pogo, Richard Turner, el bajista, nos dijo que tuviésemos cuidado. ¿Por pogo? ¿En un concierto de Rock? ¿Que es eso? Otro bastante simpático fue Brandon Still, el teclista, al que se veía ansioso por empezar el concierto, y al batera, Brit Turner, hermano de Richard, que vino a saludar al público al final. Esos detalles hacen que pagues por estar de pie en un garito pequeño, y marcan realmente la diferencia.
¿Mal concierto por eso? En absoluto. Mañana el Dom Pedro en Gijón, y pasado en el Espacio Marítimo de Santander. Las fechas las vi en su página oficial, aquí.
Un buen punto fueron los covers. Si bien, Sweet Home Alabama fue algo frío, y creo que les sentó mal que se la pidiesen. Sin embargo, cuando nos quisieron putear tocando Ring of Fire se encontraron con que nos la sabíamos. Sus caras lo dijeron todo.
¡SIIIIIIII! La rumorología feroz ha hablado al respecto, e internet empieza a hacer ecos de la noticia: El nuevo disco de Kiss, Sonic Boom, traerá una gira de presentación que los trae nada más y nada menos que a Coruña.
¡El mayor espectáculo del mundo, bastardas y bastardos! ¡El demonio! ¡El as espacial! ¡El hombre gato! ¡Y el chico estelar! ¡Todos juntos (bueno, todos no: Ya sabemos que Space ace y Catman no son los originales Ace Frehley y Peter Chriss, sino que se llaman Tommy Thayer y Eric Singer. Sin embargo, son músicos cojonudos y llevan años en el grupo)!
Vamos a decirlo claramente: Si no queréis llevaros unas hostias, apartaos de mi puto camino el día que las entradas se pongan a la venta.
Semper fi, y avisados quedáis.
Ukio
ACTUALIZACIÓN: Una semana después, viendo la gira de Kiss en su página oficial, vemos que Coruña no está en la lista. Azkena tocan. Se siente.
The Quierboys han tocado hace unas horas en el playa, y prácticamente lo han dinamitado.
El concierto ha sido prácticamente rompedor. El grupo de Newcastle ha dado una lección de rock and roll en toda regla. Canciones rompedoras y animadas, como 7 o'clock, Hey You, o apasionadas y ardientes, como Take me home o There she goes again nos mantuvieron en el aire durante más de una hora y media. Gritamos hasta la afonía, aplaudimos, nos sacudimos, animados por la energía que el frontman, Spike, nos transmitió en cada pieza. Guy Griffin y Paul Guerin plantaron sus guitarras delante de todo, buscando la proximidad del público y acompañando el ímpetu de su vocalista. Las baquetas de Phil Martini hacían resonar el local, y el teclado de Keith Weir, aunque difícil de oír, daba ese toque clásico que diferencia y da estilo al rock de The Quireboys. El bajista no sale ni en la página web.
Realmente, ya no es solo la calidad de la música, sino también la potencia en directo: El saber hacer, saber mover al público, bromear, participar y animarnos. Se nota que estos estuvieron delante de setenta mil personas, y se nota lo que pueden hacer delante de doscientas y estando a un metro de distancia. El cierre con Sex Party ya fue apoteósico.
Lo mejor fue como la liamos: Un pogo como no tenía en meses. Me levanté, levanté a un amigo y Spike nos puso el micro, tiré a dos personas al escenario... ¡Y la fiesta seguía! Esa es la diferencia entre "venir a tocar" o "venir a dar un concierto".
Hay un lado negativo, y hay que decirlo: El playa es una mierda. El sonido era una mierda, ya que el teclado y el bajo eran casi inaudibles. La voz se oía malamente, y el hecho de que la de Spike sea susurrante y rasgada no ayuda. Normalmente este tipo de cosas se suelen achacar a un tecnico de sonido torpe, sin embargo no me creo que un grupo con este nivel de una gira internacional con un tecnico de sonido que no sepa hacer bien su trabajo. Y no solo eso: Cervezas a 3 euros, copas a 5... El local cerrado a tan solo a quince o veinte minutos de acabar el concierto, y eso que la banda estaba pasando por ahí, saludando a la gente, firmando y sacándose fotos. Y para colmo, un lunes, que no hay posibilidad de seguir la fiesta.
Realmente, una gran banda, para un escenario de mierda. No iba a ver un concierto al playa desde que ví a Búmbury en su gira Pequeño Cabaret Ambulante hace once años. Sin embargo, a la Mardi Gras no iban a ir, ya que es demasiado pequeña, y el año pasado hubo gente que se quedó fuera. Por lo que me dijeron Keith y Phil, volverán el año que viene. Yo también.
Aquí tenéis su página oficial, y aquí su my space. Echadles un ojo. Y aviso: Por mucho o poco que os gusten los vídeos, si tenéis la posibilidad de ver ese directo, aprovechadla.
¿Eres de esos que dicen "con Franco vivíamos mejor" a cualquiera que cometa el error de parar a oírte? ¿Lo único que sabes de los jóvenes es que te dan miedo y quieres que alguien los tenga a raya? ¿La respuesta a todo lo que no pueda joderte a tí o a los tuyos siempre debe ser "mano dura"?
¡Este es tú momento!
¡Revive los gloriosos periodos de la represión policial y la falta de libertades en carnes de otros! ¡Espectáculos semanales, cada viernes y sábado en la plaza de Santa Catalina, de A Coruña!
¿Entrada rara? Los que sean de mi ciudad entenderán de que va esto, pero es una cuestión muy simple: El alcalde, un bastardo follaperros mentiroso llamado Losada, ha inclinado la frente ante la gente bien con cuentas bancarias bien, vecinos de la céntrica calle San Andrés, en la que podemos encontrar la plaza de Santa Catalina. En esa plaza se encuentra el Sham Rock, uno de los locales más populares donde escuchar música al gusto (hay gramola), comer unos kebabs cojonudos, hamburguesas o pillarse un buen pedo. Se puede estar sentado, jugar a los dados y mil cosas. No es muy limpio, pero ningún antro lo és. Mi única queja es la horda de nuevas generaciones de juerguistas que lo llenan, con sus grupos de mierda como "My Chemical Putoemo" o demás. Es un buen sitio, siempre que no esté demasiado lleno de niñatos bebedores precoces, gritones y a veces hostiles. El Sham atrae a mucha gente de muchos tipos, y como suele estar saturado, la gente solo entra ahí para tomar algo, y el resto del tiempo se apalanca en la plaza a estar con los amigos a su aire, sin estar ahogándose una marea humana, con el oleaje de los empujones y la salitre del sudor. Eso hace que la plaza se llene y la gente haga botellón (hay un opencor cerca, donde la gente compraba las bebidas, y aún se compran hielos). Es ilegal, pero vamos a ser serios: No vigilan quien da o deja de dar garrafón, y además, los precios de las copas son leoninos, así que las cosas claras: Preferimos hacer botellón.
Ahora, Santa Catalina ha sido incluída en la lista de Zonas de Especial Protección, lo que conlleva a que ahí, nuestros derechos no valen. La policía tendrá derecho a dispersarnos, a multarnos o a jodernos vivos, en pos del "descanso de los vecinos": Una sarta rancia de lloricas que prefieren criminalizar a todos y joder a una multitud en lugar de indentificar a los energúmenos concretos. No es difícil en absoluto plantar a dos secretas a que identifiquen a quienes la lían, puesto que todos los que acostumbramos a salir de juerga, sabemos una cosa muy clara de los liantes: Siempre son los mísmos. Pero no. Jódanse los jóvenes, que son jóvenes y blanditos. ¡Mano dura! ¡Con Franco estarían todos en la carcel! Ahora, cancelan tus derechos, como quien te rompe el carné de la biblioteca o la tarjeta del videoclub.
Así que, si algún día, los maderos se acercan a vosotros y os piden el DNI u os dicen que os disperséis, estos son los derechos que se están yendo a la mierda:
Constitución española, título I: De los derechos y deberes fundamentales.
Artículo 17: 1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma previstos en la Ley.
- ¿Como te quitan tu libertad? Te retienen y sancionan en base a medidas anticonstitucionales.
Artículo 18: 1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
- ¿Como vulneran tu honor? Te sancionan, como si fueses un vulgar delincuente, cuando lo único qu ehas hecho es ejercitar tus derechos constitucionales.
Artículo 19: Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional.
- ¿No se puede ir por esas zonas públicas? Aquí falla algo... La constitución dice todo lo contrario.
Artículo 21: 1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.
- Este es el principal artículo vulnerado por esta ordenanza municipal, ya que con la broma de las Zonas de Especial Protección, dispersan a cualquier grupo de más de dos personas.
Practicamente, volvemos al puto franquismo. Ayer multaron a una tía en mi puta cara solo por cantar. Ni siquiera gritaba, solo cantaba. Era una juerguista, un poco borracha y alegre, que quería cantar. Los maderos han sido unos auténticos hijos de puta. Me gustaría que los putos vecinos reventasen. A un amigo le tomaron los datos (no se si para una multa, o un mero acto de intimidación), por oponerse al madero de turno: El madero quiso que se dispersase, y mi amigo dijo que no. Conocía la ordenanza (a ver si la consigo y la posteo aquí), y esta decía que era necesaria una protesta vecinal para la intervención. Además, estaban hablando bajo, tanto que el madero no podía oírlos de lejos. Estos actos son fácilmente clasificables como "fascismo", pero no son fascismo. Son represión, que es igual de mala. El madero de a pié medio, fiel a su naturaleza intelectual inferior, es mezquino, rastrero y carroñero. Tiene que cumplir unas horas, y quiere cumplirlas de la forma más simple segura. Si un tipo pretende hacerles pensar, eso complica la vida. En una mano está la posibilidad de que tú tengas razón, no te multen, sigas liándola y los vecinos protesten. Él pringa. La otra posibilidad es multarte. Tú protestas una y otra vez, y por los cojones te darán su número de placa para que los identifiques en tu protesta. Tus recursos a su multa son problema de otro. La conclusión es que prefieren joderte a razonar. Lo peor de todo es que esa normativa aún no ha entrado en vigor. Solo ha sido aprobada.
Así que imprimid los artículos pertinentes de la constitución, especialmente el 21, y sacadlos en cuanto os digan algo. Defendeos. Protestad. He oído que hay una plataforma que quiere ocuparse de esto. Voy a meter la nariz por ahí, a ver que pasa.
PD: Gracias, alcalde calvo cabrón nazi.
Naaaah... Demasiado simple: No es que Javier Losada sea un calvo cabrón nazi. Es que es un cagón y prefiere envainársela ante los vecinos y grupos de presión. Pues aquí va a tener otro grupo de presión. El problema es que ha elegido sin oír a uno de los grupos. El otro grupo es el que la va a montar. Una putada... Sobre todo cuando los heavys, punks y skinetos expulsados de Santa Catalina empiecen a mezclarse con los pijos bonitos en los jardines. Garantía de fiesta.
PD2: Para que lo sepáis: El PP quiere que se consideren los Jardines de Mendez Nuñez, otra zona de botellón, como ZEP. Nieves Vázquez, concejala de medio ambiente, se niega en base a que ahí no se perturba el descanso de ningún vecino. Comemos mierda, gente, pero podríamos estar comiendo mierda cruda podrida. Siempre podría ser peor.
Esta es la entrada número cien, y quiero dedicarla a una fiesta céltica de las más célebres: El día de San Patricio, santo patrón de Irlanda. Los católicos pueden comer carne en Cuaresma con permiso del Obispo, y los borrachos célticos tenemos una ocasión sin igual para reunirnos en pubs y beber cerveza negra, gritar obscenidades y cantar canciones cuya letra desconocemos. ¿Por que? ¡Por que es un modo de vida! ¡Por que es lo que nos convierte en lo que somos, y por que tampoco somos primos tan lejanos!
Así pues, gente, gasto mi entrada número cien para invitaros a acercaros esta tarde-noche por vuestra taberna más próxima y a tomaros dos pintas de Guiness o Beamish. Con ellas os darán un sombrero que no tendréis reparo alguno en llevar puesto con un par de pintas más. Así pues, bebed y celebrad, hijos de Irlanda, pues en un día tal como hoy, San Patricio expulsó a todos los abstemios de la Isla Esmeralda. ¡Que suenen las gaitas y el Bodhran! ¡Que alguien cante algo, entre guitarras y mandolinas! ¡Que sirvan más cerveza, voto al diablo! ¡Y que todo el mundo lleve algo verde!
Dinero toca esta vez, tema escabroso donde los haya. La verdad es que no se si calificar este año en lo referido a las pelas como genial o miserable: He estado siempre rozando los mínimos (incluso buscando formas de tajamiento más baratas, o ya saliendo de juerga con un par de garimbas para ir cogiendo ritmo), y sin embargo, he ido a conciertos, a ortigueira, a salamanca, a no se donde... He hecho el bestia lo indecible, y aún ahora toca la cena de fin de año.
Podría resumirse en que lo he tenido y lo he gastado en lo que ha sido uno de los años que más he vivido: Europe, Kiss, Dio, Helloween, Gamma Ray, Blind Guardian, Axxis, Michael Schenker Group, Whitesnake, Queen+Paul Rodgers, Saxon, Junkyard, Dirtrucks, Year long disaster, Extremoduro, Ortigueira... Me acuerdo de cuando me prometí a mi mismo, después de ver a Maiden en el 2003, que iría a por lo menos un concierto grande al año. XDDD
Vamos, que he invertido el dinero en mi propia realización personal. Sin embargo, lo malo es que para esto no solo se tiene en cuenta el dinero, sino lo que hacemos para ganarlo, y ahí es donde he fallado. Solo he tenido un estudiante para las clases de guitarra (aunque fiel, y encantado con ellas, que aún sigue), y en los estudios, este ha sido uno de los peores años (aunque no el peor), a no ser que todo haya ido bien en Diciembre, pero los exámenes de Diciembre ya son del curso 2008/2009, y no cuentan tanto... Vamos, que esto hay que corregirlo a la de ya, puesto que quiero mantener hasta el final lo que dije: Este año acabo la carrera.
¿Como será el año que viene con esto? Para la carrera mejor, pero será lo único: Me he quedado sin entrada para ACDC (¡puto corte inglés!), así que habrá que ver si vienen al Kobeta...