Más épico que Godzilla rugiendo bajo la tormenta, más duro que una lluvia de motosierras y napalm, más potente que el apocalipsis encerrado en un V12. Lemmy Kilmister siempre ha representado al lado infame e incorregible del Rock'n'Roll. Desayunando Jack Daniels, viviendo una vida de decibelios, bourbon y mujeres, y llevando unas pintas que harían evacuar una iglesia, era uno de los últimos titanes de una era con la que muchos crecimos. Hoy, 28 de Diciembre de 2015, hemos perdido a Lemmy Kilmister.
Lemmy representa muchas cosas. Pero cuando hablamos de lo que es, vemos algo diferente. Lemmy ha sido un hombre del renacimiento del siglo XXI. Un erudito en sus temas de interés, especialmente la segunda guerra mundial. Según él, lo normal cuando te crías en un pueblo de Gales, has nacido en 1945 y hay a tu alrededor un montón de veteranos de la segunda guerra mundial que se han traído recuerdos. Un hombre que lucía cruces de hierro y calaveras de las SS mientras ligaba con mujeres sin importar razas ni credos. Era un icono del rock. El resto, era una simple fascinación sin inclinaciones políticas.
Lemmy fue dios. Muchas veces se dijo, y él solo respondía que conoció a Dios en los 70 en un viaje de ácido, y que este era mucho más alto. También dijo que en otros de sus viajes iba tan colocado que se ponía a discutir con los árboles, y perdía. Lemmy es un genio y a la vez fruto de su época. Sin alardes ni mentiras, dijo que empezó a tocar un instrumento para ligar. Sin embargo, cualquier repaso a su vida no puede dejar de ser Legendario. Como solo lo puede ser un dios del rock hijo bastardo de un cura.
Lemmy toca el bajo y canta con voz ronca. Ni es un instrumento lleno de glamour, ni tiene una voz musicalmente destacable. Además de eso, es feo como él solo, y sin embargo ha logrado convertir ambos rasgos en sus rasgos característicos, que forman un icono que no hace si no añadir razones a las que hacen que el Rock sea más grande que la vida misma. A lo largo de su vida muchos han sido los homenajes.
Y no hay más que ver el documental sobre su vida, titulado Lemmy, para ver que estamos ante el que en su sesentena, era capaz de cautivar a mujeres que harían que todos babeasemos. Quizás enamoradas del icono, quizás enamoradas del hombre.
Pero detrás de todo eso, queda lo que dicen de él los que lo conocieron. Y hablan de un amigo. De un hombre honesto, generoso, que le daba poca importancia a los bienes materiales y que disfrutaba con su trabajo, pese a tomárselo muy en serio. Podemos decir que ha sido un padre decente, al menos por hacerse cargo de sus hijos ilegítimos.
Un borracho, un vividor, ¿un putero? no sería raro. Un drogata, un genio, un icono, un clásico, un titán... Un Bastardo. Y si esta etiqueta está ahí para homenajear a los grandes bastardos que nos inspiran, sin duda, este es EL HOMBRE. Es un estilo de divinidad propio, casi de cliché, pero que absolutamente nadie en el mundo sabe representar mejor:
El frontman con más cojones que ha pisado un escenario.
Semper fi, Lemmy. Ojalá nunca hubiese escrito esta entrada.
Ukio.
PD: Me produce un cierto orgullo que no haya sido ninguna sobredosis de mierda.
Ya se dijo en los comentarios hace dos meses: Se habrían cumplido sesenta y cinco años de su nacimiento, pero finalmente se han cumplido veinte desde su muerte.
Si conocéis este blog, sabéis que el tema de este día, 24 de Noviembre, solo puede ser uno:
Algo muy grande murió ese fatídico día de 1991, sin duda. Echad un repaso a este blog, y podréis ver como cada año reflexiono, a veces haciendo análisis, sobre todo de su obra.
Esta vez creo que hablaré un poco de Farookh "Freddie" Bulsara.
Mayormente, todo lo que supe siempre de él fue a través de la biografía publicada por Jackie Gunn y Jim Jenkins, así como por el vídeo sobre el grupo, Champions of the World.
Farookh nació en Zanzibar, actual Tanzania, hijo de padres Persas, que más tarde se mudaron a la India para trabajar como funcionarios británicos. La popularidad de Freddie tardó apenas tres meses en despuntar, cuando ganó un concurso como el bebé más guapo.
En serio. Este es Freddie hace sesenta y cinco años.
En la India, estuvo en un internado en Panchgany, cerca de Bombay. Allí era bastante bueno en el deporte. Concretamente en el boxeo y en el ping pong.
Al llegar a Inglaterra, Freddie se hizo amigo de Tim Staffel, compañero de Roger Taylor y Brian May en el grupo Smile. Formaron Queen a la disolución de Smile.
Se ganaban la vida vendiendo ropa de segunda mano, o hecha por alguna amiga en Kensington Market, Roger y Freddie, mientras Brian acababa de estudiar astronomía en las islas Canarias. Un día que no habían vendido nada, Roger vendió el abrigo de Freddie, y este se puso como una furia, luego buscó al cliente por todos lados para ofrecerle su dinero y recuperar el abrigo.
Freddie no era muy de drogas, al principio, aunque la cocaína llegaría indudablemente con la fama. Sin embargo, algunos de sus compañeros de piso fumaban marihuana. Cierto día tuvieron una discusión y decidieron largarse y dejar que a Freddie se le pasara el cabreo, y este, para calmarse, se quedó solo en casa y se preparó un té. No era té lo que guardaban en el bote del té, aunque fuese una hierba verde... Y se lo encontraron totalmente colocado, con el bote vacío, diciéndoles que tenían que comprar más, que era maravilloso.
También en una fiesta hicieron pastas de marihuana, y amistosamente ofrecieron un par de ellas a los policías que vinieron a avisarles del exceso de ruido. No supieron más de ellos.
Freddie siempre era el primero en levantarse por las mañanas. Entonces cogía su Telecaster blanca e iba caminando sobre sus compañeros de piso aún dormidos, mientras cantaba canciones de los Beatles.
Leí en la Rolling Stone que, pese al buen ambiente que hubo siempre, los cuatro componentes de Queen eran muy distintos. John Deacon, hombre familiar y tranquilo era siempre el primero en levantarse. El segundo era Brian, que en aquella época, los 80, estaba hecho mierda emocionalmente por su divorcio. Luego llegaba Roger y contaba alguna anécdota de la noche anterior que dejaba a todos asqueados, y por último llegaba Freddie y "hacía que se te cayesen los cubiertos al suelo". Era sin duda, el más juerguista de los tres.
En halloween, en el 77, creo, hicieron una fiesta con un presupuesto desorbitado, alquilando un hotel entero de Nueva Orleans. Había tragafuegos, servicio de mamadas en los baños, drogas por todos lados, enanos, travestis, alcohol, contorsionistas, top models desnudos de ambos sexos, y entonces fue cuando decidieron mandar a la mierda el presupuesto con un "Vamos, querido... Déjanos vivir un poco". Uno de los organizadores salió a la calle en busca de gente excéntrica a la que llevar a la fiesta.
También me contaron que en otra fiesta se acabó la cocaína y mandaron un jet privado a Colombia. El envío estaba de vuelta antes del fin de la fiesta, y probablemente la prolongó.
En la gira de Sudamérica de 1981, su manager fue detenido en las aduanas. Creyendo que no llevaba nada ilegal, en su maleta encontraron miles de entradas. Como en ellas había un dibujo de dos mujeres con las tetas al aire, se pasó la noche con un rotulador censurando entradas para que le dejasen entrar en el país con ellas.
Bohemian Rhapsody nunca se esperaba que fuese un éxito, sino un simple ejercicio de excentricidad. Porque querían. Punto. Antes de su lanzamiento, Freddie y Roy Thomas Baker regalaron una copia al disc jockey Kenny Everett, quien no pudo resistirse a ponerla en directo. Las peticiones desbordaron a la emisora.
En los ochenta, Roy Thomas Baker contaría a unos jóvenes Mötley Crüe como sentado al piano de su casa, Freddie estaba recibiendo una mamada mientras componía Bohemian Rhapsody.
Freddie a menudo tuvo problemas de copyright, por salir al escenario subido sobre los hombros de su guardaespaldas, llevando este algún disfraz: Superman, Darth Vader...
El pueblo japonés siempre fue muy amistoso con Queen, recibiéndolos con auténtico fervor. Como agradecimiento, les dedicó una canción en el disco A Day at the Races: Teo Toriatte.
Finalmente, acabamos este pequeño desfile de anécdotas para ir cerrando. Es tarde, y la vida sigue. Sin él, como dice la canción que le dedicaron años después de su muerte Brian May, Roger Taylor y John Deacon. Sin duda, el Rock murió un poco ese fatídico día del que hoy se cumplen 20 años. Freddie siempre será recordado en ese Olimpo dedicado a gente más grande que la vida misma. Quemó su vida celebrando cada segundo de ella, y finalmente, es como las estrellas: Puede que haya muerto, pero su luz sigue llegando a nosotros.
Cuando la gente me pregunta como es que me gusta Queen siendo heavy, se que esa gente no suele saber de música. Los que realmente saben, saben también que un grupo del tamaño de Queen está por encima de gustos y etiquetas. Es universalmente bueno, con canciones mejores o peores, pero es ejemplar, grandilocuente y supremo. Por eso siempre se recuerda a Freddie, como uno más de los hombres que hicieron de la música un latido, o un vínculo de un alma a otra, porque siempre hay una canción para cada momento, y siempre hay una capaz de arrastrarte consigo.
Esta es la canción que estoy escuchando ahora mismo, y Freddie, ¿sabes que? Estabas equivocado. Los amigos no lo serán hasta el final. Veinte años más allá, lo siguen siendo. Por ti, Farookh Bulsara, Freddie Mercury, amante de la música, de la fiesta y de la vida. Bastardo ejemplar, músico, genio e inspiración. Icono.
Hoy, 16 de mayo del 2010, hemos tenido que decir adiós a otra de las grandes leyendas de la música. A la edad de 67, el cáncer finalmente ha podido con él. Os hablo de Ronald James Padavona, más conocido por el seudónimo de Ronnie James Dio.
El inconfundible vocalista, que pasó por las bandas Elf, Rainbow, Black Sabbath y Dio ha caído tras luchar durante seis meses con un cáncer de estómago (uno de los peores, según tengo entendido). Llevaba casi cuarenta años en la música a lo grande, y sus fans nos podíamos comprar por legiones. Muchas de sus canciones han alcanzado el nivel de himnos, y el que lo dude que pida Holy Diver en su bareto heavy más cercano.
Dio, como bien nos dice, además de hacer buenos chistes sobre Gene Simmons (te jodes, Gene. Tiene razón), él popularizó los cuernos. Y he elegido bien el cuerno: los popularizó, pero no los inventó, sino que se los copió a su propia abuela. La abuelita del pequeño Ronald iba por la calle haciendo el conocido gesto a las demás viejas a sus espaldas. Os lo comenta en el propio vídeo, echadle un ojo que vale la pena, y de paso aprenderéis quien inventó el zumo de naranja (y no os hablo del viejo del anuncio de Minute Maid). También hay que tener en cuenta su sentido del humor, que quedó patente con su participación en la genial Tenacious D y la púa del destino.
Brindo por ti, Dio, que has escrito muchas de las canciones insignia del Rock y del Heavy Metal. Brindo por todas las veces que he berreado esas canciones birra en mano, y por el privilegio de haberte visto en persona en el Kobetasonik del 2008. Crom te guarde y Odin te reconozca como suyo. Y que alguno mire por nosotros, tus rock'n roll children, que nos hemos quedado solos. Holy Diver es el gran tema, pero para el recuerdo, esta canción me parece más indicada:
Con toda la vagancia encima, he tardado dos meses (antes ponía "un mes" pero me dio la vagancia, y aún no se como poner texto tachado en blogger) en atacar esta entrada. Un mes exacto (la vez que me dio vagancia y la dejé a medias. Ahora dos), ya que fue el seis de marzo cuando este clásico del hard rock patrio sobrevoló el Coliseum de A Coruña con un espectáculo de más de tres horas de duración.
Y ahora, seguimos con la entrada, a partir de donde lo dejé la última vez que me puse. Para empezar, música ambiental.
Barón Rojo son sin duda el más mítico grupo de Hard Rock en nuestro país, y de Rock en general. Muchas de sus canciones prácticamente son himnos a la rebelión, a reafirmar las creencias de uno y a la lucha contra las buenas ideas y buenas maneras impuestas. Canciones como Mi rollo es el rock, Resistiré o La voz de mi amo son verdades como puños ahora y siempre. Son letras cuyo significado no solo no se ha perdido con los años, sino que se reafirma día tras día.
El grupo llegó al Coliseum dispuesto a llevárselo todo, y vaya si lo hizo. La formación original, tan añorada, entró a lo grande dispuesto a quedarse con el público coruñés (fijaos en la bufanda del Depor de Carlos de Castro). ¿Que decir? Lo hicieron. Lo hicieron a lo grande. La única canción que se echó de menos una y otra vez fue Casi me mato, pedida una y otra vez por el público, el cual, por cierto, tenía de todo. Me he visto gritando al lado de niñatos enfarlopados que aún no habían llegado a la veintena (chaval, si estás leyendo esto, te jodes por las hostias que te dí cuando intentaste ponerte delante de mí. La próxima vez no jodas al que mide casi medio metro más que tú), como gente de la edad de mis padres (algunos más cabales que otros. Uno gritaba "viva la guerra", y la tuvo. Aterrizó tres metros más atrás).
Barón tienen truco. Si pagaste entrada, se lo curran. Si vas de gratis por las fiestas del pueblo que sea, se rascan los cojones a dos manos. Evidentemente, si te apetece verlos sin pagar de paso que te tomas unas birras donde sea, pues adelante, pero sabe que te vas a encontrar. Si quieres que se lo curren, ya sabes lo que toca. Pero eso si: Lo vale.
Lo que si que no tengo, son fotos de Hermes. No salió de detrás de la batera para nada. Sin embargo, hubo un claro protagonista del concierto, más allá del respetable arte guitarrístico de los hermanos de Castro.
Sherpa: El bajista desaparecido, que ha llegado a tocar hasta con Michael Schenker, se hizo con el protagonismo del concierto. Lo primero que sorprende es el buen estado de su voz, pero también hay que reconocer que no le falta carisma para ganarse al público. Nos dio algún que otro discursito entre canción y canción, y la verdad es que se hizo querer, por no hablar del detalle cojonudo de los cuernos de ACDC mientras tocaban Anda suelto Belcebú.
Especialmente espectaculares dos de mis grandes favoritas: Hijos de Caín (yo he elegido... ser lo que siempre seré...) y Cuerdas de acero (mi novia es mi novia y la quiero, pero yo estoy casado con mi guitarra)
Y visto lo visto y dicho lo dicho, no queda más que poner fotos, recomendaros su disco En clave de rock (que es el que estoy escuchando mientras escribo esto) y poner un par de fotos más y una canción de cierre.
Semper fi, gente.
Ukio
PD: Y ahora que he cerrado esto, a actualizar los comentarios de conciertos. Siguientes: Zach Williams & The Reformation, The Muggs y Dirty Sweet.
Ah, por cierto. No les vino mal que su concierto coincidiese con el festival erótico: Tuvieron visitas.
Hoy me vuelvo a sentir mesiánico, pero esta vez es distinto. No es la necesidad de hablar sobre la euforia con una especie de erección psicológica y el hipotálamo funcionando como un perro de presa en acción. Uno no necesita sentirse así para tener algo que decir. Simplemente, tiene que haber algo que llegue y que valga la pena a otros saberlo.
Hoy os voy a hablar de una canción. Una canción de despedida, y evidentemente, no será metal, pero si será Rock. En 1967, los Rolling Stones, aún con Brian Jones entre ellos, sacaron el disco Between the buttons, y la canción Ruby Tuesday como sencillo.
Es una canción que Keith Richards había compuesto un año antes, a principios del 66 en un motel, dedicada a una groupie a la que había conocido. Confesó esto en una entrevista en 1971 para la Rolling Stone. Sin embargo, hay una cosa que no dijo, y es el nombre de esa chica. La leyenda la asocia a Linda Keith. Esta y el guitarrista tuvieron un romance, siendo Linda su primera novia formal. Linda cayó en la destructiva espiral de drogas, excesos y degradación de la vida del Rock, hasta que, finalmente, Keith renunció a ella, llamando a sus padres para que la rescatasen de esa autodestrucción. Es algo que realmente me parece admirable: Renunciar a alguien a quien amas, arrancarlo de ti mismo por su propio bien. Más tarde, Keith Richards se sentaría con su guitarra y de ahí saldría esta letra.
She would never say where she came from
Yesterday won't matter because it's gone
While the sun is bright
Or in the darkest night
No one knows
She comes and goes
Goodbye Ruby Tuesday
Who could hang a name on you?
When you change with every day
Still I'm gonna miss you...
Don't question why she needs to be so free
She'll tell you It's the only way to be
She just can't be chained
To a life where's nothing gained
and nothings lost
At such a cost
Goodbye Ruby Tuesday
Who could hang a name on you?
When you change with every day
Still I'm gonna miss you...
There's no time to lose I heard her say
Catch your dreams before they slip away
Dying all the time
Lose your dreams and you
will lose your mind
Ain't life unkind?
Goodbye Ruby Tuesday
Who could hang a name on you?
When you change with every day
Still I'm gonna miss you...
No creo que quede más que decir de esta canción, salvo dar las gracias a Keith, por dejarnos claro una vez más la prueba irrefutable de que tenemos alma.
Y para que experimentéis una vez más esa sensación, ahí va una nueva "playlist". Canciones tristes, para momentos en los que una voz desconocida puede convertirse en un amigo. Porque el rock también es así.
La más suprema de las monarquías del Rock'n'Roll británico amaneció en 1973, y en ella aún no se ha puesto el sol. Farookh Bulsara, nació en la isla africana de Tanzania (actual Zanzibar) e hijo de Bomi y Jer Bulsara, persas (actual Iran) y funcionarios del imperio británico (que por aquel entonces algo le quedaba de imperio). Creció en un colegio de Panchgani, en la India, para acabar viviendo en Londres. Era seguidor de un grupo pequeño, formado por Tim Staffel, Roger Taylor y Brian May, que por suerte o desgracia, no acabó triunfando, de modo que se disolvió al igual que lo hizo Wreckage, el grupo del propio Farookh, al que llamaban amistosamente Freddie. Tras varios bajistas, John Deacon llega al conjunto, un grupo del que realmente tenía pocas esperanzas, tras haber visto un espectáculo bastante anodino en el Marquee.
Paradójicamente, la primera grabación con la voz de Freddie es un single para fans de músicos como Gary Glitter, titulado Larry Lurex, con dos canciones más bien simples: Goin' Back y I can hear music. Sin embargo, tras mucho esfuerzo y un contrato con Trident que los años convertirían en una miserable pesadilla, llegó Queen 1.
Disco de poca relevancia, con alguna que otra buena reseña pero poco más. Un par de canciones mencionables, como Keep Yourself Alive (que inundó de llamadas a la BBC cuando la pusieron), Liar o mi favorita: Great King Rat.
Su segundo disco, Queen II (que originales somos) traería nuevas bizarrías, experimentos con instrumentos y composiciones curiosas, pero todas ellas metidas en un extraño tipo de Rock. Algunas son especialmente remarcables y poco conocidas, como Some day one day, Nevermore, y sobre todo White Queen (as it began), junto a un tema fijo en muchos de sus conciertos, como ha sido Seven seas of Rhye.
En su tercer disco, Sheer Heart Attack, empieza realmente lo bueno. Queen se va acogiendo a un estilo propio y nunca visto, combinando el rock callejero de Roger Taylor en canciones como Tenement Funster con el glamour aristocrático de Freddie (que antes de su primer disco ya había adoptado el nombre de Mercury, en vista de que creía que Bulsara no era el nombre apropiado para alguien que pretendía revolucionar el Rock), visible en canciones como Killer Queen.
Este disco incluye además otra de sus piezas más históricas, como Brighton Rock (y ese solo que se ha tocado en cada concierto desde entonces), Now I'm Here, Sheer Heart Attack o una de las canciones con más caña de su historia: Stone Cold Crazy. También pugnaban por abandonar a Trident, dejándoles algún que otro recadito con canciones como In the lap of the gods... Revisited
Nos gusta insultar y lo vamos a hacer a lo grande. Disco nuevo en el setenta y cinco, y con él su primer número 1: A Night at the Opera. Una genialidad, se mire por donde se mire, con temazos de la altura de Death on two legs (dedicated to...), que es una puta retahila de insultos a la cara, The Prophet's Song, God Save the Queen o 39' cantada por Brian May y otro clásico de sus conciertos, junto al tema cantado por Roger Taylor I'm in love with my car. Sin embargo las dos canciones más grandes de este disco son, sin duda, Love of my life (cada vez que la tocan en directo el mundo se para) y por supuesto, la Rapsodia.
Bohemian Rhapsody era una canción que los directivos de Elektra y Emi no querían, especialmente porque nadie querría radiar una canción tan larga y extraña, pero Kenny Everett era amigo personal de Freddie, de modo que le prestaron una maqueta para su uso personal. En cuestión de horas, la maqueta había sonado en la radio y las llamadas sobrecargaban la emisora. ¿Que canción es? ¿De quien? ¿Donde puedo comprarla? Su puto primer número uno.
¿Cómo cojones compones una canción como Bohemian Rhapsody? Lo tiene todo. ¡Todo! Empieza suave, acelera, da caña, te cuenta una puta historia, una puta vida... Te habla del bien, del mal, de las buenas intenciones, de la perdición, la violencia, el puto infierno (Belzheebub is a devil put aside from me)... De la condenación y del resurgir. De la venganza. De la reafirmación personal, con ese "So you think you can love me and leave me to die"... Y de que la vida sigue, de cualquier modo que sople el viento, nada realmente importa.
Es un playback seguro en los conciertos, cuando aplican la parte operística por ser imposible de reproducir en vivo, pero es una sensación insuperable. En la gira con Paul Rodgers pusieron imágenes en video de Freddie, mientras dejaban sonando la canción, y casi me desplomo allí mismo. Llamadlo fanatismo, llamadlo plenitud...
Paul... No estás a la altura (como odio su arranque de protagonismo en el minuto 5. ¡No vales, cabrón!). En cuanto al genial vídeo de Freddie... ¿Que decir? Una imagen vale más que mil palabras, pero una canción como esta es capaz de evocar todas las imágenes del mundo.
Paradójicamente, uno de los discos de oro obtenidos por A Night at the Opera, se lo regalaron a Groucho Marx, el único de los Marx aún vivo por aquel entonces, y su siguiente disco también tendría que ver con los conocidos humoristas: Su título no es otro que A Day at the Races. El disco es también de los rockeros, marcando una diferencia con su precursor, más flamante y operístico, más Mercury, en una palabra.
Elevados por su gran éxito, su siguiente disco también es otro referente histórico, y también copia el título a otra película de los Hermanos Marx: A day at the races.
El disco no tuvo el éxito de su predecesor, pero si tiene otras canciones históricas. La crítica lo consideró una vuelta al hard rock de sus orígenes. Son solo dos canciones las que pueden englobarse claramente en este estilo: Tie your mother down y White man. Sin embargo, muchas otras son dignas de mención, como la extraña Drowse, la balada You take my breath away (que con tanta pasión interpreta Freddie en solitario, con sus mallas de rombos blancos rojos y verdes en medio de la oscuridad del escenario de Earl's Court), o la conocidísima Somebody to love.
Queen finalmente se libera de Trident, y con ello pasará a recibir mejores contratos con EMI y Elektra. Su siguiente disco será duramente criticado por la prensa especializada (Mirror y el New Musical Express siempre han sido muy hostiles a la banda inglesa).
Sale News of the world. Un disco lleno de canciones bastante simples, de las que sacaré la honrosa excepción de My melancholy blues. Spread your wings suele acaparar bastante fama, pero la verdad es que no me gusta. Sin embargo, son dos canciones las que harán que este disco sea recordado por toda la eternidad: We will rock you y We are the champions.
Durante esta gira fue cuando se hizo la presentación del que sería su siguiente disco, Jazz, en un hotel de Nueva Orleans. La fiesta saltó su presupuesto, y lo que iban a ser cuatrocientos periodistas británicos invitados, acabó con una cantidad inmensa de gente extraña sacada de las calles. De esa fiesta han salido miles de anécdotas: Top models de ambos sexos luchando en vísceras de animales o bailando desnudos en jaulas que colgaban del techo, servicio de mamadas en el baño (también de ambos sexos), millones en presupuesto que acabaron por ignorarse cuando Freddie dijo "Let us live a little...". Los rumores llegan a contar que se acabó la farlopa y enviaron un jet privado a Colombia a por más. Llegó de vuelta antes de que la fiesta hubiese acabado.
Y el disco a presentar, es recordado como uno de los peores: Jazz. Sin embargo, durante muchos años fue mi favorito y para mí es de lo mejor.
Un disco extraño, con muchas canciones extrañas e increíbles: Mustapha es un himno a la bizarría, al igual que Bicycle Race. Esta última tiene historia, ya que para su video promocional pidieron fans para ir a participar desnudas en una carrera de bicis. No esperaban mucha concurrencia y se encontraron con que tuvieron que dejar a muchas chicas fuera. Las bicicletas eran alquiladas, pero como las mujeres iban desnudas, el grupo fue obligado a comprar sillines nuevos. ¡Centenares de sillines nuevos! Finalmente, la portada del single era un primer plano del precioso culo de la ganadora, que los conservadores yankies obligaron a cubrirlo con una braga mediante un burdo montaje. ¿Más canciones? Fat bottomed girls, o Let me entertain you son regresos al hard rock, junto con Dead on time. Esta tiene un punto genial: Acaba con un trueno, grabado por May, y en el libreto podréis ver en los agradecimientos la inscripción: Thunderbolt courtesy of God. Sin embargo, LA CANCIÓN de este disco no es otra que Don't stop me now.
Live Killers fue el siguiente disco, en directo. Si sois el tipo de gente que compra algún cd original de vez en cuando, esta es la opción: Un doble cd directo, genial, potente y lleno de bromas. Ahí podréis escuchar Brighton Rock, Bohemian Rhapsody, Tie your mother down y muchas otras, pero lo que realmente marca la diferencia es una versión guitarrera de We Will Rock You que abre el concierto.
Siguiente disco de estudio: Estamos en 1980 y los tiempos cambian. El nuevo disco tiene por único nombre The Game. En su portada veremos como el grupo ha ido adaptando su imagen al cambio de los tiempos, y solo Brian May conserva el pelo largo (que aún mantiene).
Es un disco que va abriendo paso al estilo que tendrá el grupo en esta nueva década. Prácticamente, no es difícil, tras escuchar el antes y el después, ver en este álbum un periodo de transición entre los glamurosos setenta y los enérgicos ochenta. Este disco tiene varias canciones conocidas por los Greatest Hits de la banda, como Play the game o Crazy little thing called love. Sin embargo, mis favoritas son otras menos conocidas, como siempre: Dragon Attack y Rock it (prime jive). De todos modos, es imposible determinar la gran canción, entre la balada Save me y la funk Another one bites the dust.
En ese mismo año, Queen compuso por completo la banda sonora de la película Flash Gordon, inspirada en el comic del mismo nombre creado por Alex Raymond.
La productora de Dino de Laurentiis, dirigida por Mike Hodges. El disco es un disco extraño, con una mayoría de canciones instrumentales. La película no tuvo gran éxito, sin embargo, el tema principal, Flash, como el de los créditos, The Hero, son jodidamente épicos. Sobre todo la parte del puente de la primera.
Tras un disco alabado por la crítica, con una pequeña bizarría en medio, llega un nuevo patinazo. Queen intenta meter el pié en la música disco, que había muerto con la década anterior, y en 1982 saca el Hot Space.
La nueva imagen se establece: Freddie mantiene el bigote que pudimos ver en el disco anterior, propio de los ambientes gays aunque esconde su nueva tendencia con declaraciones como "I sleep with men, women, cats... Whatever!". Las funkadas del disco son bastante malas, y la verdad es que ninguna me gusta. Sin embargo, el disco entero queda compensado por una sola pieza: Una colaboración entre dos genios como pocas se han visto en la historia del rock, creando una canción espectacular. Queen y David Bowie se unieron para crear Under Pressure. La combinación de la grave voz de Bowie, junto a los agudos de Mercury crean una pieza extraña y a la vez genial.
Hot space practicamente los criminalizó a ojos de la crítica, con la excepción de Under pressure. No era el estilo ni el momento, de modo que todo quedó en un experimento por volver a lo mas alto por parte de un grupo de la década pasada. Eso decían... Pero no. En 1984, Queen volvió a lo más alto con uno de los mejores discos de toda su historia: The Works.
Bajo esta simple carátula viene la inmensa mayoría del greatest hits 2: It's a hard life, Hammer to fall, Radio Ga Ga o, como olvidarla: I want to break free. Son solo nueve canciones, pero realmente, el disco es sin duda de los indispensables de la banda. El disco fue el gran resurgir de Queen en los ochenta, y desde luego, tampoco estuvo exento de polémica. El videoclip de I want to break free trajo consigo negativas a su emisión, protestas o incómodas preguntas a Freddie acerca de si estaba saliendo del armario. La canción no la compuso él, sino John Deacon, casado desde la década anterior y padre de dos hijos. Como nota curiosa, os diré que existe una versión de Metrópolis, la mítica obra de Fritz Lang, cuya banda sonora ha sido sustituida por canciones de este disco.
Los ochenta siguen, y Queen saca un nuevo disco hecho para incendiar el panorama del rock mundial, y su título no puede ser más indicado: A kind of magic.
Para muchos, el que absolutamente merece ser reconocido como el mejor disco de todos. Queen sacó una auténtica obra maestra. Prácticamente todas las canciones fueron usadas en la banda sonora de la película de Russel Mulcahy: Los Inmortales (también recordada como la única peli buena de Christopher Lambert). El disco fue acogido entre felaciones por una crítica entregada. Fue recibido con entusiasmo por los fans, y es sin duda uno de sus discos con más éxito. Realmente cuesta decidir que canciones destacar de aquí, ya que este disco es casi la otra mitad del Greatest hits 2: A kind of magic, One vision, Gimme the prize, Friends will be friends, Princes of the universe o la solemne Who wants to live forever.
El siguiente disco será el directo Live magic, de la gira que concluirá en el mítico estadio de Wembley en el 86. Esta fue su última gira, desapareciendo hasta un nuevo cambio de imagen, al más puro estilo "crisis de los 40". Con The Miracle, Queen reaparecen más rockeros y marcando un nuevo cambio de época.
Otro de los discos que fueron "mi favorito", durante mi voluble adolescencia. The miracle contenía muchas de mis canciones favoritas, más rockeras y potentes. Más concisas. Se nota la mano de Roger Taylor, sin duda. Algunas de las más famosas no son siempre las mejores, o al menos no para mí. El ejemplo más claro es The invisible man. Sin embargo, otras de las conocidas son geniales, como The Miracle, Scandal o Breakthru. Y con todo eso, cualquiera que escuchase este disco cometería un error dejando de lado a Khashoggi's ship o Hang on in there. Deberíais escuchar seguidas Party y Khashoggi's ship, y veréis como las canciones están interconectadas (¿recordáis, de los dos primeros discos?). Party es fiestera (valga la rebuznancia), pero va decayendo, mientras que Khashoggi's es un rebote: Un acto de rebelión, quizás gritado por el propio Freddie para animarse: ¿Qué otro motivo puede haber para no hacer gira que el SIDA?
Y finalmente, llegó el último cambio de década de su historia como grupo completo: En 1991 sale Innuendo.
Un rápido vistazo a su libreto y veréis que evitan poner fotos de la banda sin modificar. Freddie se muere, y este disco huele a despedida. No es difícil ver esto en canciones como These are the days of our lives. Sin embargo, no es una despedida silenciosa: La reina siempre debe ser fiel a su propia majestuosidad, y esto queda patente en todo momento: Innuendo es un despliegue de genialidad. I'm going slightly mad es un toque de humor, a pesar de que fue un video horríblemente difícil por la ya muy avanzada enfermedad de Freddie. Bijou es una puta elegía, y el canto del cisne de este álbum es una de las canciones más conocidas, grandiosas y geniales de toda la historia del grupo: The show must go on. Dios salve a la reina.
Después de Freddie,Queen sacaron un disco con grabaciones inéditas: Made in Heaven, que fue una suerte de recuerdo póstumo.
Es claramente un disco de despedida: El Made in heaven contiene grabaciones antíguas, canciones que compusieron después de Innuendo, o algunas venidas de otros proyectos de los restantes miembros, como la conocida Heaven for everyone, que Roger compuso para su grupo: The Cross. El disco contiene temas buenos, como Mother love, que contiene extractos de aquel lejano Larry Lurex, Too much love will kill you o Let me live, donde vemos ansias de vivir por encima de todo. A veces melancólicas, y otras veces, alegres. Sin embargo nada aparta la presencia de la terrible enfermedad que consumía a Freddie y su anhelo de ver un día una cura. Una de las mejores canciones incluídas es I was born to love you, sacada del disco de Freddie en solitario Mr Bad Guy, del que también viene Made in Heaven. Quedaos con ese increíble solo de guitarra en I was born to love you.
Aún así, ese disco está incompleto, ya que todos sabemos que la historia, la verdadera historia, acabó un par de años antes: El 24 de Noviembre de 1991, Freddie cae ante una neumonía, combinada con el SIDA. Tenía cuarenta y cinco años. El rock nunca volvió a ser el mismo sin él. Donde quiera que estés, ojalá sepas lo que aún sigues significando para el mundo.
Hoy se cumplen dieciocho años desde que nos dejó. Si habéis llegado hasta aquí, hay dos cosas que se pueden decir de vosotros: La primera es que ahora sabéis algo más de música. La segunda es que no sois maricas de los de TLDR. Así que a vosotros, os pido un favor: Dadle al play a este último video, y tomad algo en honor del mejor cantante de Rock de la historia.
Por mi parte, me tenéis con un chupito de Stolichnaya elit alzado y listo para tan grandioso evento, y para recordar a un músico, un genio y, negarlo sería estúpido: Un amigo, cuya voz y música me ha acompañado durante catorce años de mi vida.
I consider it a challenge before the whole human race and I ain't gonna lose!
Semper fi, Freddie.
Y dos saludos más: Eric Carr, batera de Kiss, muerto el mismo día del mismo año.
Y alguien que hoy habría cumplido la edad de 67 años: Jimi Hendrix
Así que Semper fi, Eric, y por supuesto, Semper fi, Jimi. Gracias por todo.
Finalmente he encontrado la revista donde venía el artículo sobre productores musicales algo tocados del ala. Por lo tanto, toca algo de cultura general sobre el Rock aprendiendo sobre esta gente que hace magia en el estudio de grabación, convirtiendo una buena canción en un himno para recordar.
Empezaremos por el tristemente célebre BRIAN WILSON.
Brian triunfó con su grupo, los Beach Boys, gracias a canciones fiesteras y animadas, algunas reconocibles desde la primera nota, como Surfin' USA o I get around. Sin embargo, una de las más curiosas y extrañas no deja de ser la genial Good Vibrations, que añade dos componentes importantes y extraños para la música de la época: El primero es el Theremin, instrumento tocado por un señor con pintas de psicoanalista venido de europa del Este que desentona de forma flagrante en el video oficial de la canción. La segunda es una cantidad de armonías vocales genialmente orquestadas a varias voces y en tonos distintos que va mucho más allá de la clásica jugada de cantar todos a la vez el estribillo para ganar potencia.
Sin embargo, nuestro amigo Brian quiso competir con los Beatles desde el otro lado del charco, y para ello estaba preparando una auténtica arma de destrucción masiva: El disco Smile. Por desgracia, lo que empezó siendo el preludio de un nuevo éxito musical se convirtió en un infierno en vida. Su acto de reafirmación ante los Beatles y su productor, Phil Spector (al que reservo el puesto de honor en esta entrada). Brian consumía LSD, anfetas, marihuana y barbitúricos, y adolecía una cierta fragilidad mental que lo acabó convirtiendo en una suerte de fantasma en vida, ignorado por el resto de los Beach Boys. Creía ver mensajes ocultos de Spector en Be my baby, canción que escuchaba con auténtica obsesión. Interrumpió sesiones de estudio al detectar malas vibraciones e incluso instaló su piano en un cajón de arena traído de Malibú para recuperar su esencia. Por suerte, Smile pudo ser completado, y vio la luz en 2004, 38 años después de su inicio.
GEORGE CLINTON
Este hombre fue la gran mente detrás de grupos como Funkadelic o The Parliament, grupos a los que estoy escuchando ahora mismo, y la verdad es que hay que reconocer que tienen una firma sonora acojonante. La canción Maggot Brain, de Funkadelic, tiene el toque rítmico en los punteos y algunas de las repeticiones del funk, a la vez que la sonoridad estridente y eléctrica del rock de Hendrix, con efectos de fuzz y delay.
La frase que hizo que Hazel, el guitarrista, tocase así, fue "Tócalo como si tu madre acabase de morir". Vale la pena escuchar también Who says a funk band can't play rock? o Mothership Conection. De sus taras, diremos que el George Clinton creía en la filosofía P-Funk, que defiende que el funk es la solución a todos los problemas de la tierra (eso se podría precisar, si nos refiriésemos a bailarlo sobre la tumba de algunos). He leído también una anécdota en la que se produjo un auténtico contacto extraterrestre: Una luz empezó a vagar por la carretera delante del coche en el que viajaban George Clinton y Bootsy Collins, el bajista. Pasó varias veces de un lado a otro y Clinton dijo "La nave nodriza está enfadada porque hemos abandonado el funk sin permiso". Tras ello la luz impactó contra el coche y todas las luces de la calle se apagaron.
JOE MEEK
Venido de sus propios experimentos con un manual y sus propios huevos, aprendió a construir trastos electrónicos. De ahí pasó a ser técnico de radares para la RAF, ingeniero de sonido en EMI y por último, el principal productor de Pop Británico antes de la llegada de los Beatles. Su propia casa era su estudio de grabación, siendo esta una maraña de cables, y nunca más que un pequeño apartamento. No era raro encontrarse a alguien grabando la guitarra desde el pasillo, otro en el baño mientras el cantante daba voces en el salón y los vecinos protestaban en las escaleras. Nuestro amigo Joe, además, estaba muy metido en los rollos del espiritismo, y grababa sonidos en los cementerios, de noche (ved Johnny Remember Me, de John Leyton), o también el espacio exterior. A esos problemas, sumamos su propia homosexualidad, que le supuso la condena de la prensa y el chantaje por parte de algunos amantes. ¿Qué le faltó? Bien poco, porque el LSD fue el siguiente. Luego vino la paranoia, que creció cuando uno de sus conocidos fue asesinado y descuartizado. Finalmente, frió a balazos a su casera tras una discusión y se suicidó después, el aniversario de la muerte de su ídolo, el legendario rockero Buddy Holly.
Este hombre fue un visionario, creando música y dirigiendo a los músicos hacia una obra que de antemano solo existía en su cabeza. En muchas de las canciones que produjo (una inmensa pila de singles), ha llegado a crear obras que incluso describían planetas y culturas alienígenas, como en I hear a new world, o logrado canciones míticas, como Telstar, o Tribute to Buddy Holly.
GUY STEVENS
Este es de mi tipo favorito: El alcohólico violento y genial. Stevens ha recorrido la escena del rock londinense desde los 60 hasta su muerte en el 81, cuando una sobredosis de medicamentos para combatir la adicción al alcohol se lo llevó. Conclusión: Sigue bebiendo. Otro de los campos donde se hizo famoso fue pinchando discos en la escena nocturna londinense, educando los efervescentes cerebros de geniales músicos como los Stones o los Who. Trajo el Soul y el R&B a inglaterra desde Sue Records, y descubrió a grandes grupos como Mott the Hoople o Free. El problema surgió cuando su ego, broncas salvajes y actitud destructiva lo convirtieron en un apestado hasta un brutal, genial e increíble 1979, cuando los Clash le hicieron una oferta que supuso la última oportunidad a esta fiera que vivía el rock a ritmo de alcohol y speed.
Conclusión: Sustancias de dudosa legalidad + priva + papeo + destrozo de mobiliario = Sesiones de grabación bizarras e intensivas = Obras de arte. Miradlo en Mad Shadows, de Mott the Hoople.
GEORGE "SHADOW" MORTON
Antes de los Beatles y Dylan, y antes del Rock, y de que el pop fuese algo que creaban los músicos y no una discográfica para vender y que las petardas se crean que los Tokio Hotel son "auténticos". Antes de eso, el pop era asquerosamente igual que hoy: Alguien escribe, compone y produce, y ponen una cara bonita al frente. Shadow, llamado así por sus largas desapariciones, es uno de esos hombres, creadores de éxitos desde la sombra. Este productor dio un vuelco a una industria, en una época de girl groups de tías negras cursis rollo Supremes: Sacó a las Shangri-las, un grupo de blancas de actitud rebotada. Años más tarde, fue reclutado por unos fans de estas: Los iconos del Glam, New York Dolls. Fue amigo de meter detalles en las canciones, como graznidos de gaviota en (Remember)Walking in the sand, o ruido de moto en Leader of the pack, una canción que narra la historia de una chica seducida por el líder de una banda de moteros, el cual acaba muriendo en un accidente. Con ese planteamiento, nadie se esperaría que eso fuese ni siquiera emitido por la radio, pero helo ahí: Número uno en las listas. Se ve que los malos ganan.
¿Problema? El de siempre con gente de esa época: El enser doméstico favorito de Shadow eran los vasos y las botellas.
JACK NITZSCHE
Si habéis escuchado la canción, todos recordaréis el coro de You can't always get what you want, de los Stones. De ser arreglista para Phil Spector y mano derecha de Neil Young, llegó incluso a trabajar por libre, creando bandas sonoras para películas tan famosas como Alguien voló sobre el nido del cuco, Oficial y caballero o El exorcista. Las cosas graciosas llegaron de la mano de la heroína, la priva, el endiosamiento y muchas otras formas de locura. Trincó a su novia con otro en el 79 y lo que vino después fueron tres años de carcel por cinco cosas distintas, entre ellas, violación con arma de fuego. En los noventa salió su detención en Cops, y las liaba duramente en el estudio, llamando cara de caballo a Carly Simon o durmiéndose durante el curro. Murió de un infarto en el 2000, a los 61 años, pero bueno... Nos queda esto.
LEE PERRY
Este jamaicano actualmente vive en Zurich, más de sus actuaciones que de sus producciones, pero sin embargo en su momento fue uno de los grandes magos ocultos tras el auge del reggae. Amo y señor del sello Upsetter y de los estudios Black Ark, fundados en 1974 y quemados en 1979. Durante este tiempo, no quita que este ser diese al legendario Bob Marley la esencia de su sonido. Sin embargo, si vamos a hablar de esencias y reggae, lo que viene ahora está claro: Marihuana. Nuestro amigo Perry se estuvo metiendo maruja como un bastardo en su estudio, cubierto de graffittis, o tachando todas las A y E (no hagáis preguntas. Yo tampoco las hago). Enterraba vinilos en el patio de Black Ark, soplaba el humo del peta al equipo de grabación para darle buen rollo, y en los últimos días antes del incendio, dicen que se le vio andando hacia atrás y dando martillazos al suelo. De que causo el incendio, como os imaginaréis, se dice de todo.
ROY THOMAS BAKER
He aquí uno de los grandes hedonistas del Rock n Roll. El hombre que dio a Queen gran parte de su estilo y que participó en la grabación de lo que podríamos considerar la obra suprema del Rock n Roll.
Los grupos donde su influencia fue más notoria fueron Queen y The Cars, pero también estuvieron los Stones, Bowie, Mötley Crüe (a los que introdujo en la vida de lujo y hedonismo del Rock), Ozzy Osbourne... No es ningún productor destructivo, solo un juerguista legendario, al que Tommy Lee recuerda enseñándoles el piano de metacrilato en el que Freddie había estado tocando Bohemian Rhapsody mientras le hacían una mamada. Sucio, obsceno y grandioso: La buena vida del Rock n' roll.
PHIL SPECTOR
Finalmente, el diablo en persona. El hombre marcado por el sello del apocalipsis, temido, odiado y admirado. Indirectamente destruyó a Brian Wilson, que decía ver mensajes de como Spector se burlaba de él en Be my baby. Atormentado por millones de fantasmas, entre los que destaca el suicidio de su padre (su epitafio da nombre al título del mayor éxito del grupo de Spector, los Teddy Bears: To know him is to love him), este productor atesora una de las mayores cantidades de taras psicológicas del mundo musical: Controlador obsesivo, dominante, territorial, agresivo... Su imagen más famosa incluye la pistola con la que disparó al techo en una grabación con John Lennon o encañonó a Dee Dee Ramone. Su marca más característica era el Wall of Sound, donde superponía muchas pistas de acompañamiento hasta lograr un sonido compacto y arrollador. Son famosos también sus arreglos en el disco Let it be, de los Beatles, que no gustaron a McCartney, el cual en el 2003 tuvo su Let it be... Naked, sin esa apabullante y grandilocuente aportación del maníaco productor.
Actualmente, Phil Spector está en prisión, condenado a 19 años por el asesinato de un tiro en la cara de la actriz Lana Clarkson, el dos de Febrero del 2003. Los rumores hablan de una muerte accidental, pero el tribunal no ha dado a Spector la posibilidad de entrar en libertad condicional. Tendrá 88 cuando salga. En cualquier caso, desapareció del mundo de la música en los setenta.